El régimen fracasó en su intento por distraer la atención. Pretendió sofocar el fuego que amenaza al gobierno federal y al partido oficialista, al que pone en una de sus peores crisis desde su creación. Quiso minimizar el caso del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que junto con otros nueve funcionarios están acusados en Estados Unidos de vínculos con el narcotráfico, pero le falló. Aunque insisten en apostarle al olvido, los mexicanos tenemos memoria.
Con cinco días de anticipación, la recién nombrada presidenta de Morena, Ariadna Montiel, llamó a una manifestación en la capital de Chihuahua para pedir juicio político en contra de la gobernadora Maru Campos por, supuestamente, permitir la presencia de la CIA en su estado. Lo anunciaron desde la cúpula morenista para convocar a sus estructuras. Sin embargo, la marcha estuvo desangelada, con pocos asistentes. Medios de comunicación exhibieron las viejas prácticas del acarreo de los líderes locales.
Lo que habían gestado como un distractor y un golpe a la oposición se les revirtió. Cientos de personas preguntamos en redes sociales ¿Por qué los morenistas no marchan en Sinaloa para pedir que Rocha Moya sea llevado a la justicia? La respuesta es obvia: la protección de los compañeros es primero.
Ante su descalabro, Morena e, incluso, la presidenta Claudia Sheinbaum acusaron a la gobernadora de sabotear su marcha. Prefirieron esa excusa en lugar de preguntarse si hay molestia en los chihuahuenses por el centralismo, la Ley del Agua, los recortes en seguridad y salud, así como la falta de apoyo al campo. Chihuahua siempre ha dado ejemplo de resistencia.
La gobernadora ha aclarado que no autorizó ni tuvo conocimiento de la participación de agentes de la CIA en un operativo que se realizó en el estado. Lo mismo aseguró la presidenta Sheinbaum. Afirmó que su gobierno no estaba enterado de la operación ni la presencia de agentes extranjeros. Las posturas son las mismas, pero ¿por qué creerle a la primera mandataria y no a la gobernadora?
Es incongruente. Si el partido oficialista va a Chihuahua a acusar de traición a la patria a la gobernadora, también se podría decir que ellos entregaron el país al narco.
Hay desasosiego en Morena. La entrega del exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida y del exsecretario de Administración de Finanzas, Enrique Díaz en Estados Unidos, ambos funcionarios de Rocha Moya, representa un peligro para el régimen, vulnera a la presidenta de la República. No esperan buenas noticias. Se les viene la noche.
Comentario final
No es broma: el senador Gerardo Fernández Noroña criticó al gabinete de seguridad por no tener bajo resguardo a los funcionarios sinaloenses acusados en el vecino país del norte de ligas con el narcotráfico, luego de que dos de ellos se entregaran. Aduce que van a decir todo lo que Estados Unidos quiera. Creo que al legislador se le olvida que son las mismas autoridades que acusaron a Genaro García Luna y que en aquella ocasión todo su partido aplaudió las imputaciones.
Semana treinta y tres: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?
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