La emisión se llama Derecho de Réplica, pero no hace honor a su nombre. En ella, irónicamente, no se permite que los aludidos aclaren o respondan a los señalamientos en su contra. Se paga con dinero público y se transmite cada miércoles. La encabeza la Consejera Jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde. El objetivo de la emisión, según explica la propia funcionaria, es revisar sin prisa la labor de los medios de comunicación.

La semana pasada se presentó ahí una lista de periodistas y medios críticos que, se explicó, son retomados por cuentas digitales que amplifican sus mensajes. El efecto inmediato fue que, los ahí enlistados, empezamos a recibir mensajes hostiles a través de medios digitales. Algo preocupante en un país en el que los comunicadores y activistas asesinados se cuentan por decenas.

El repudio hacia la difusión de una lista con estas características llevó a Luisa María Alcalde a aclarar al día siguiente que los nombres aparecieron solo para mostrar cómo circula un contenido dentro de un ecosistema digital. Enfatizó que la mención de periodistas o medios en el análisis no implica que formen parte de una operación, financien bots o participen de una estrategia coordinada.

La presidenta Sheinbaum respaldó la explicación de Alcalde y rechazó que hubiera presentado una lista contra periodistas. De paso, aseguró que en México existe plena libertad de expresión.

¿Cuál fue entonces el verdadero objetivo de difundir una lista así? Si la intención era solo explicar un mecanismo de amplificación de mensajes adversos al gobierno, la forma que eligieron para hacerlo es de una torpeza preocupante. Si el propósito era intimidar a quienes nos atrevemos a cuestionarlos, mala noticia para la democracia. Con ello se estaría evidenciando la tentación autoritaria de quienes hoy administran a México con una ausencia casi total de contrapesos.

Lo brutal es que sea una o sea la otra, estamos ante pésimas noticias. Por eso toca seguir cuestionando. No nos podemos resignar a que nuestras únicas opciones sean autoritarismo o estupidez.

@PaolaRojas

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