Que agentes extranjeros urden y ejecuten una operación para secuestrar en territorio mexicano a un capo del narcotráfico, vaya y pase. Pero lo que no se puede permitir es que cuando se le pregunte al embajador que representa al país que violó la soberanía nacional e hizo un arresto en suelo mexicano mienta y diga que no hubo ninguna operación, no se vale que responda “a mí que me esculquen, yo no sé nada”.

Ken Salazar mintió y traicionó a la Cuarta Transformación, incurrió en dos de los pecados capitales del credo del movimiento de transformación. Le mintió a la cara al mismísimo padre del movimiento. Traicionó a aquel buen hombre que le abrió de par en par las puertas de Palacio Nacional.

Capos hay muchos, que se lleven a uno sin permiso es algo grave, pero lo que más duele, es la mentira, y más cuando Salazar era casi un funcionario del gobierno del presidente López Obrador, quien lo recibió en la oficina presidencial en más ocasiones que a varios de los miembros de su gabinete.

Salazar no solo tenía derecho de picaporte en la oficina presidencial, sino que no había secretario de Estado, gobernador, alcalde, senador o diputado que no le tomara el teléfono para acordar con él temas sin el engorroso trámite de pasar por la cancillería, como lo hacen el resto de los embajadores acreditados en México.

Nada le costaba que cuando el presidente López Obrador le preguntó: ¿A ver mi Ken, que pasó aquí, cómo que “El Mayo” cayó del cielo en territorio estadounidense?, el embajador respondiera con la verdad. Quizá le habría ocasionado un enojo momentáneo a su amigo Presidente, pero la confianza no se hubiese perdido.

Usted recordará que en julio de 2022 el influyente diario estadounidense The New York Times publicó en primera plana una nota en la que se afirmaba que en la cancillería estadounidense se cuestionaba mucho el trabajo del embajador Salazar y algunos desconfiaban de su cercanía con el presidente López Obrador y consideraban que representaba más los intereses de la Cuarta Transformación que los de los Estados Unidos.

El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador y Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos (10/3/2023). Foto: Presidencia.
El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador y Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos (10/3/2023). Foto: Presidencia.

Pues ahora resulta que ese gringo buena onda, bonachón y de sombrero texano, encubrió la operación clandestina que culminó con el secuestro de “El Mayo” Zambada. Y para agregar insulto al daño, dijo que él no supo de esa operación, que le sorprendió tanto como al gobierno mexicano y juró por el Tío Sam que ninguna agencia de su país participó en la abducción del capo fundador del Cártel de Sinaloa. Sugirió que fue una operación de traición entre narcos, pero la traición fue de él hacía la 4T. Cuanta ingratitud.

La mentira de Ken no solo acabó con la confianza en la relación bilateral en aquellos días, sino que deja huella.

Hoy cómo vamos a creer cuando el actual embajador Ronald Johnson diga que agentes de la CIA no están realizado más operaciones encubiertas en México, como la que realizaron en Chihuahua, en la que dos de sus activos perdieron la vida.

Gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Foto: EFE
Gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Foto: EFE

Cómo podemos descartar que uno de estos días un compadre suba a un avión al gobernador Rubén Rocha Moya diciéndole que lo va a traer a una fiesta que sus amigos le organizan en la Ciudad de México, y que en lugar de aterrizar en Toluca, el buen Rocha acabe esposado por la DEA o el FBI en un aeródromo de Texas, y que el embajador Johnson salga a decir: “caray, no me dijeron nada, pero no fueron nuestras agencias, sino su compadre”.

Y si una madrugada un comando se infiltra en Badiraguato y se lleva al senador Enrique Inzunza derechito a Nueva York para presentarlo ante un juez, como sucedió con Nicolás Maduro. El embajador va a salir con una mentira sobre la forma en la que apareció Inzunza en la Gran Manzana.

Lo ideal sería que además de ya no confiar mucho en los embajadores de Estados Unidos, por más que usen sombrero, ahora en lugar de pedirles que presenten sus cartas credenciales, mejor sean sometidos a un examen de polígrafo.

Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena que fue acusado en EU de presuntamente pactar con el crimen organizado en Sinaloa. Foto: Especial
Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena que fue acusado en EU de presuntamente pactar con el crimen organizado en Sinaloa. Foto: Especial

ME CANSO GANSO. - El futuro de Noroña. – De capa caída está el senador Gerardo Fernández Noroña, pues ahora que la senadora Laura Iztel Castillo deja la presidencia del Senado, a él le cerraron las puertas para volver a presidir la Cámara Alta. Y ya antes, la senadora fue designada por la Presidenta como la nueva titular la Secretaría de las Mujeres, un cargo para el que estaba que ni pintado Noroña, pues, como pocos, conoce el tema de violentar a las mujeres.

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