Adiós a los candidatos patito y de dudosa reputación, ha llegado un nuevo modelo para elegir a los guardianes de la Cuarta Transformación.
Las encuestas y las tómbolas son cosa del pasado, lo de hoy es el Método Pato (marca registrada). Una herramienta que además de sencilla es muy económica, lo que la hace ideal en estos tiempos de austeridad republicana y de exceso de tiradores a guardianes de la 4T, personajes que eventualmente se convertirán en los candidatos de Morena a gubernaturas, alcaldías y diputaciones.
El método es muy sencillo: solo se le tienen que acercar al pato Merlín (marca registrada) varios platos con el rostro de los candidatos, cada uno de los recipientes con unos trocitos de papaya. Acto seguido, el ave elijará uno para comer la fruta y ¡zas!, ahí está el ganador del proceso.
Cero complicaciones, cero reclamaciones, cero dedazos, el pato decide y todos respetan.
Y Merlín no es un pato cualquiera, ha sido nombrado embajador de la FIFA y no hay organismo con mayor fama de honestidad e imparcialidad de que la federación que preside Gianni Infantino, una fiera para los negocios (cosa de ver el precio de los boletos).
Merlín, sin duda alguna, posee la credibilidad que no tienen muchas casas encuestadoras “patito” que acomodan los resultados de sus ejercicios a conveniencia de quien paga, de quien brilla el billete. Además, Merlín es un pato, pero no es marca patito, pues ha sido registrado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), así que se le puede tener toda la confianza, pues es una marca registrada por el Estado.

Merlín escogerá a la candidata o candidato idóneo para cada elección, lo que además permite que quien haya sido seleccionado por ese método será a prueba de balas políticas. Es decir, el buen Merlín escogerá a la persona que no tenga problemas con la justicia de México o de Estados Unidos, que no mienta, que no robe, que no traicione, y lo más importante, que tenga visa vigente.
Cuántos dolores de cabeza se habría evitado Morena si Merlín hubiese escogido sus candidatos. No habría un Rubén Rocha y sus acusaciones de nexos con el Cártel de Sinaloa.
Si Merlín hubiese estado en la escena política, no habría un Adán Augusto y su Barredora; un Américo Villareal y su huachicol; un Alfonso Durazo y sus relaciones peligrosas o una Marina del Pilar sin visa.

Morena no habría tenido que pasar las penurias que vivió con Cuauhtémoc Blanco, y sus acusaciones de abuso sexual; los escándalos de la residencia y viajes VIP de Gerardo Fernández Noroña; el bochornoso caso del edil de Tequila, Diego Rivera, que trabajaba para el Cártel Jalisco Nueva Generación.
De hecho, el Método Pato también podría ser adoptado por el gobierno federal para seleccionar a los funcionarios públicos de mayor responsabilidad, como secretarios de Estado, subsecretarios, jefes policiales y personal que tenga acceso a información de seguridad nacional. Merlín supera a cualquier polígrafo o examen psicométrico.
El método funcionaría igualmente para el Poder Judicial. Solo imagine el ahorro en acordeones que tendría si se usara a Merlín para elegir a jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte.

No hay límite, el Método Pato tiene cientos de aplicaciones prácticas. Con solo un poco de papaya, unas rebanaditas de pizza y carnitas los domingos, Merlín es capaz de pronosticar lo que le pongan enfrente. El ahorro presupuestal sería brutal. Más preciso, mas barato y más seguro, que más se podría pedir en el morenismo, mejor imposible.
Ya no se hagan patos, desechen las encuestas y usen el Método Pato.
ME CANSO GANSO. - ¿Y si sí? – El gobierno mexicano asegura que Estados Unidos no tiene pruebas que demuestren que gobernadores de Morena tienen vínculos con los cárteles de las drogas. ¿Y si sí?
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