Era tema inédito en la historiografía mexicana hasta que Graciela de la Torre decidió asumir el reto de realizar un libro. Mecenazgo cultural, de autoría colectiva, surge de la necesidad de apuntalar el trabajo que, muchas veces en silencio, realiza el tercer sector por el arte y la cultura y sin el que muchos museos o proyectos artísticos serían inexistentes en México.
Mecenazgo cultural. De patronatos, asociaciones y fundaciones (UNAM) ve la luz en un momento complejo: cuando la austeridad y los recortes presupuestales ha marcado las políticas públicas de los últimos años. Cuando hay museos de arte contemporáneo cerrando puertas, como el de Campeche (por falta de recursos) o el de Yucatán (porque el museo del Tren Maya tomó su lugar). Cuando valiosas colecciones como la Gelman o la Pérez Simón se van del país... De ahí la pertinencia de revisar, por primera vez, la historia de las diversas maneras en que, desde un espíritu altruista, las organizaciones y asociaciones civiles, colectivos o individualidades, han asumido el papel de mecenas en la formación de colecciones y la conservación de museos públicos y privados de nuestro país.
Gracias a Graciela de la Torre, titular de la Cátedra Internacional Inés Amor en Gestión y Política Culturales, en la coordinación, y a la historiadora de arte e investigadora Ana Garduño, en la curaduría, hay un nuevo libro que da cuenta de los últimos 65 años de mecenazgo en México. La publicación busca trazar la génesis y el devenir de aquellas organizaciones como patronatos, asociaciones o fundaciones que “decidieron enfocar su generosidad a favor de la cultura y el arte en nuestro país”, a partir del primer patronato, creado en 1960, para el Museo Nacional de San Carlos.
A lo largo de 26 capítulos, autoras y autores muestran las diversas modalidades de mecenazgos y alianzas. Hay instituciones culturales sostenidas por el Estado, otras que son privadas, algunas más son oficiales, pero cuentan con un apoyo indispensable del tercer sector para cumplir su misión. Y casi no se les reconoce. El mecenas, dice Graciela, no quiere reciprocidad, no es un patrocinador, es un filántropo. Cuenta: “Me interesaba visibilizar su papel y también alentar la actividad filantrópica en México y una mayor apertura de las instituciones para convocar más participación del tercer sector. En el libro destaca Ciudad de México, Monterrey, Oaxaca y Puebla, donde hay una acción contundente de filántropos y mecenas”. Aunque también están incluidas prácticas binacionales y en España. En el apéndice del libro: la propuesta de una ley del mecenazgo.
Los lectores sabrán que hay personas y asociaciones que aportan su tiempo, recursos y relaciones a favor de instituciones culturales y lo hacen sin fines de lucro. Ejemplos: Francisco Toledo o Alfredo Harp Helú e Isabel Grañén y sus múltiples iniciativas en Oaxaca; los Espinosa Yglesias y el Museo Amparo en Puebla; Olga y Rufino Tamayo, Carlos Slim, Kaluz, Jumex, Franz Mayer y Carrillo Gil y Arango en Ciudad de México; Margara Garza Sada y el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) en Monterrey… Y muchos más.
Algunas plumas son de quienes dirigen fundaciones, patronatos o asociaciones de amigos. Otras corresponden a investigadores especializados. Desde su larga experiencia en la dirección de varios museos, Graciela me asegura que “no podría haber hecho nada sin Miguel Alemán Velasco en el Museo de San Carlos, sin Roberto Hernández en el Munal, sin el patronato del MUAC, o el de la propia Cátedra Inés Amor”.
Incansable, anuncia su próximo proyecto: un Encuentro Nacional de Museos Universitarios en 2027 y un libro sobre el tema.
(La presentación de Mecenazgo tendrá lugar el próximo lunes 17 de agosto a las 16 horas en el Salón Tlaloc del MNA durante la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH); el 27 de agosto en la Filuni y el 13 de octubre en la FIL de Monterrey).
adriana.neneka@gmail.com

