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El corazón de Nueva York despertó ayer con un “intento de atentado terrorista” que dejó cinco heridos, pero que pudo ser mortífero si el perpetrador, un joven bangladesí de 27 años, hubiera logrado estallar con éxito explosivos caseros en el distribuidor de transporte más importante de la ciudad.
El sospechoso, Akayed Ullah, fue detenido y trasladado a un hospital para tratarle las heridas de gravedad que se autoindujo en manos y abdomen por el mal funcionamiento de los explosivos que llevaba pegados al pecho con cintas adhesivas y velcro, por lo que se intuyó que estaba dispuesto a cometer un atentado suicida, aunque eso no fue confirmado por las autoridades.
Uno de los artefactos estalló en uno de los pasillos de la Autoridad Portuaria, la estación de autobuses cercana a la famosa plaza Times Square, que conecta con una de las principales estaciones del Metro. Por ahí pasan cada día 6 millones de personas; los otros cuatro heridos no fueron de gravedad y llegaron por su propio pie a centros médicos.
“Las primeras noticias de la mañana fueron obviamente terroríficas y preocupantes: cuando escuchas que ha habido una bomba en una estación del Metro es una de nuestras mayores pesadillas. La realidad ha sido mejor que las expectativas”, confesó el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.
Las autoridades consideraron el hecho desde el inicio como un ataque terrorista, y más cuando, según medios locales, el sospechoso dijo haber realizado el ataque inspirado y en nombre del Estado Islámico.
“Gracias a Dios el perpetrador no consiguió su objetivo”, celebró el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio.
Según las primeras investigaciones, el atacante llevaba dos aparatos que pretendía estallar. Ambos eran casi improvisados y de “baja complejidad”; uno estalló y el otro falló.
El joven llevaba seis años en Estados Unidos y llegó legalmente a través del sistema de visados a familiares cercanos. Trabajaba de chofer de taxi.
Con esas credenciales, la Casa Blanca usó el hecho para reafirmarse en su política de mano dura contra la inmigración, en especial la denominada “migración en cadena” que permite patrocinar a familiares. Existe una “necesidad urgente” para que el Congreso “promulgue una reforma legislativa que proteja al pueblo estadounidense”, dijo el presidente Donald Trump.
Agregó que las leyes actuales permiten ”que demasiadas personas peligrosas e inadecuadamente examinadas ingresen a nuestro país”.
Este hecho se produjo a poco más de un mes después del peor atentado terrorista vivido por Nueva York desde el 11-S, cuando un hombre de Uzbekistán que conducía una furgoneta arrolló a ciclistas que iban en el carril para bicicletas, matando a ocho personas e hiriendo a decenas.
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