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Washington.— El gobierno de Estados Unidos está analizando la opción de enviar a bases militares a los menores de edad que sean detenidos o separados de sus familias tras cruzar la frontera sin documentos. Según un correo electrónico del Departamento de Defensa, se están analizando cuatro instalaciones, tres en Texas y una en Arkansas, para ver si cumplen con los requisitos para la que sería su nueva función de “refugio”.
La información, destapada por el periódico The Hill y confirmada por The Washington Post, es el paso práctico al deseo expresado por Donald Trump de usar espacios militares para albergar y detener migrantes indocumentados, y que expresó hace un mes en uno de los últimos memorándums en los que reforzaba su política antiinmigrante y de “tolerancia cero”.
Oficiales aseguraron que todavía no se ha tomado ninguna decisión y que la evaluación podrá tardar dos semanas. Según un funcionario citado por el Post, el Departamento de Salud (encargado de hacerse cargo de los menores que se quedan sin familiares tras el cruce) sólo cuenta con un centenar de centros con capacidad para 10 mil 571 niños. Ahora mismo estarían 91% llenos.
El internado de menores en bases militares no es nuevo en EU. La administración de Barack Obama recurrió a estas instalaciones para hacer frente a la oleada migrante del verano de 2014, una crisis que obligó a enviar a más de 7 mil menores a bases de Oklahoma, Texas y California por varios meses.
La semana pasada, medios locales ya reportaron la intención de anular el conocido “acuerdo Flores”, pacto que asegura cuidados básicos en instalaciones lo menos restrictivas posibles.
La aplicación de la tolerancia cero ha llevado al gobierno federal de EU a anunciar sin tapujos su intención de separar familias en la frontera como medida disuasoria. La senadora demócrata Kamala Harris aprovechó una audiencia con la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, para mostrar su “preocupación extrema” por los ataques contra niños migrantes. Según ella, desde el pasado octubre se ha separado a 700 niños de sus padres en la frontera, 100 de ellos menores de cuatro años. “Enjuiciaremos a los padres que no cumplan la ley”, respondió Nielsen.
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