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La comunidad cinematográfica no quita el dedo del renglón y, a través de la Secretaría de Economía, empuja para que el cine salga de los acuerdos comerciales con Estados Unidos y Canadá que, aseguran, desde los años 90 lo dejaron con poco margen de pantalla, apenas alrededor de 10%.
El tema viene desde el TLCAN, también llamado TLC en su momento, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entró en vigor en 1994 y que hoy tiene como heredero al T-MEC. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas ya sostiene conversaciones para ver si esto puede modificarse, aunque dentro del gremio saben que no será sencillo por todo lo que implicaría un cambio de ese tamaño en términos internacionales.
Al mismo tiempo, el sector sigue de cerca la redacción del reglamento que acompañará a la nueva Ley de Cine y el Audiovisual, publicada recientemente en el Diario Oficial, y que debe quedar lista este mismo otoño. En otras palabras: el cine mexicano pelea en dos frentes, afuera por más pantalla y adentro por reglas claras.
El Ariel busca sede… y Churubusco vuelve a levantar la mano
Los Estudios Churubusco se han convertido en una de las opciones más viables para la próxima entrega del Premio Ariel, cuyas nominaciones ya se dieron a conocer, no así la sede, que todavía se está definiendo.
En los últimos años, los Estudios han sido el espacio elegido para la foto oficial de nominados y en 2017 incluso se pensó en ellos como sede, ante el recorte de recursos económicos por parte del gobierno. Así que no sería una opción salida de la nada.
Tampoco sería la primera vez que el Palacio de Bellas Artes no reciba la ceremonia en la Ciudad de México, pues por distintos motivos el Ariel ya ha pasado por la Cineteca Nacional y la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. En todo caso, la entrega regresaría a la capital después de tres años en Jalisco. Falta saber si vuelve con alfombra de Bellas Artes o con sabor a foro de cine.
Diego Klein lidia con rumores… y su novia no compra el drama
Diego Klein ha tenido que lidiar con las especulaciones que últimamente lo relacionan sentimentalmente con sus coprotagonistas. Primero ocurrió con Angélica Rivera, con quien trabajó en la serie “Con esa misma mirada”, y ahora con Paulina Goto, su pareja en la telenovela “Guardián de mi vida”.
El actor ha contado que, por fortuna, su novia, la también actriz Yare Santana, no le ha dado importancia a esos comentarios, porque entiende que, aunque no les guste, son parte de la profesión.
Klein también agradece que del otro lado pase lo mismo: el esposo de Goto tampoco se toma en serio los rumores y hasta bromea con el tema. Al final, entre escenas románticas, cámaras y especulaciones, parece que los únicos que hacen novela fuera del set son algunos espectadores.
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