"Sevilla está donde tiene que estar. Lo que está muy lejos es esto".

- Don Rafael Guerra Bejarano "Guerrita" -

("EL GUERRA", tras torear una corrida en Francia, - detalla la leyenda - comentó que quería regresar inmediatamente a Sevilla y le contestaron que estaba muy lejos, imagino a las distancias de toda índole....eran los inicios del siglo XX).

El pasado domingo 25 de mayo del ya incandescente 2026 - en el sublime beneplácito de nuestro cuarto aniversario matrimonial - mi amada esposa GEMY y el escribiente disfrutamos nuevamente de la Feria de Pentecostés en Nimes, Francia.

El sur de esa bendita tierra esta colmada - a saber - por más de una docena de Plazas de Toros (en su mayoría, antiguos coliseos romanos, remozados para su actual practica y desempeño).

Donde se celebran corridas prácticamente desde el verano, incluido el otoño, iniciando en el mes de mayo para concluir en septiembre y en algunos casos incluso en octubre, dependiendo substancialmente de las fiestas de la Vendimia.

Realmente es un espectáculo distinto, único, diferente al que se realiza en otras partes del planeta, como la propia España, su vecino Portugal, obviamente nuestro México (con X) donde hemos tenido la monumental fortuna de gozar veladas excepcionales.

Existen para bien, distintas sedes taurinas en el Continente Americano donde se efectuán festejos, como en el Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela y en algunas épocas lejanas en lugares tan inimaginables como Cuba, la Argentina, Uruguay e incluso alguna ciudad centroamericana, sin dejar de mencionar a Las Vegas en Nevada dentro de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que deseamos sinceramente destacar, es que cada lugar, cada caso y particularmente cada afición, tiene, mantiene y retiene su esencia, su naturaleza, basada en los conocimientos locales, adquiridos a través del estudio, la historia, la lectura, la inspiración y los sentimientos motivados por ancestrales tradiciones como es el caso de Francia.

Desde el año 2017, cuando asistí solo a mi primera feria dentro de la región legendaria por sus viñedos, debo precisar que hoy resulta magistralmente motivador al ser conducido por mi Soberana en la cuarta ocasión con ella y su fosforescente compañía, en la incomparable majestuosidad de la hermosa campiña.

Ahí, el maridaje gastronómico con los vinos y la tauromaquia se convierte en algo mágico e incomparable realmente, por las sensaciones desbordadas de elegancia, clase y distinción, totalmente diferentes a otras latitudes, por su colorido y su respeto absoluto al asistente en todos los sentidos.

Imaginen por un momento queridas amigas, apreciados amigos, distinguidas lectoras, insignes lectores e irredentas taurinas y taurinos, integrarse a un místico espacio como el de las Arènes de Nîmes (en francés original), edificado en el año 27 A. de C. que en sus inicios fue un luminoso Anfiteatro Romano y que a partir de 1863 fue reacondicionado para llevar a cabo festejos taurinos.

El sol, la música, los accesos descomunales, la comodidad del amplio espacio, sentados en medio de la eternidad con orquesta de cámara como fondo ante el espectáculo que tanto, tantos amamos ejecutados en todo su esplendor, luminosidad y por cierto, en silencios desbordantes de admiración hacia los actuantes; los toreros, los rejoneadores y particularmente para su majestad.... EL TORO (con MAYÚSCULAS).

Para cualquier aficionado o aficionada taurina resulta visita obligada el tener oportunidad, al menos una vez en la vida, de conocer un ángulo distinto, pero tan encantador, enriquecido por experiencias locales, como las que se viven en otros cosos del mundo.

Sin embargo, quizá y solo quizá, por la distancia como se resalta en el epígrafe, en medio de una ebullición constante de un idioma tan distinto, pero al mismo tiempo tan enternecedor, es algo tan bello, como romántico, se los podemos enfatizar con el corazón en la mano y los profundos Ooooles en los labios de la boca.

AÑORANZA:

El día previo al arribo a Nimes, realizamos una parada técnica durmiendo plácidamente en Arlés, a escasos 45 kilómetros.

Donde igualmente se encuentra una ancestral Plaza de Toros, construida en el siglo I y que realizó su primera corrida, el 10 de julio de 1830, ejercicios de tauromaquia que siguen vívidamente vigentes actualmente, cuando ya fue calificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Hasta siempre, buen fin.

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