El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) opera bajo una presión que no desaparece cuando el sol se oculta. Durante el 20 de julio, por ejemplo, el tablero operativo del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) registró una demanda bruta de hasta 48 mil 115 MW incluso a escasos minutos de la medianoche, sólo 2.5% por debajo de los niveles máximos observados ese mismo día.

Normalmente, la demanda de se reduce conforme avanza la noche; sin embargo, la temporada de calor empuja a más hogares y negocios a mantener encendidos sus aires acondicionados por más tiempo. Al mismo tiempo, los sistemas de refrigeración consumen más energía para conservar bajas temperaturas en su interior.

En abril, Ricardo Mota Palomino, entonces director del CENACE, advirtió que la demanda máxima del verano podría superar el récord previo, que era de 53 mil MW. “Estamos esperando que llegue alrededor de 54 mil megavatios aproximadamente. Ese número lo hemos esperado desde hace un año, pero el parque de generación distribuida nos quita aparente crecimiento porque esa energía no la medimos directamente”, declaró.

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Responder a esos picos de consumo implica garantizar suficiente generación disponible para cubrir la demanda. En este contexto, se deben mantener distintas fuentes de generación y reservas suficientes para responder ante fallas o aumentos inesperados del consumo.

Las centrales de ciclo combinado aportaron 61% de la electricidad producida en México, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), por lo que desempeñan un papel central en la confiabilidad del sistema.

La importancia de estas plantas se vuelve particularmente evidente cuando cae la generación solar. Conforme avanza la tarde, la aportación fotovoltaica disminuye hasta desaparecer por completo, pero la demanda se mantiene elevada por el uso de equipos de enfriamiento en hogares y negocios.

¿Qué pasa cuando se mete el sol?

El Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión 2025-2039 (PAMRNT) analiza esta condición en las regiones Noroeste y Norte. En los escenarios examinados, correspondientes al verano de 2024, la aportación solar alcanzó su máximo al mediodía y después disminuyó hasta cero al ocultarse el sol.

El CENACE señala que esta condición obliga a verificar que el sistema cuente con suficientes reservas, capacidad de transmisión y flexibilidad operativa para responder a la demanda cuando la generación solar disminuye al final del día.

En su diagnóstico sobre la operación de 2024, el centro señaló que algunos corredores eléctricos operaron cerca de sus límites por distintas circunstancias. Entre ellas figuraron la indisponibilidad de generación causada por restricciones en el suministro y la calidad del gas natural, las fallas técnicas y los retrasos en obras de transmisión y nuevas centrales.

Normalmente, la demanda de electricidad se reduce conforme avanza la noche. Foto: iStock
Normalmente, la demanda de electricidad se reduce conforme avanza la noche. Foto: iStock

La Península de Yucatán concentra varios de esos desafíos. La región enfrenta el reto de asegurar el suministro de y completar la incorporación de nueva capacidad de generación.

La central de ciclo combinado Elvia Carrillo Puerto inició operaciones comerciales en mayo de 2026 con 499 MW. Como refuerzo para el verano, Mota Palomino había informado que la Comisión Federal de Electricidad trasladaría 150 MW de generación móvil a la región.

Sin embargo, contar con suficiente generación no es el único desafío. También se requiere ampliar la infraestructura necesaria para transportar la electricidad hacia las regiones donde se necesita.

Transmisión, flexibilidad y confiabilidad

Durante la presentación del Plan de Expansión, la secretaria de Energía, Luz Elena González, señaló que las redes de transmisión son fundamentales para transportar la energía a lo largo del país y mantener la confiabilidad del sistema.

Frente a estos desafíos, el gobierno federal impulsa un plan para fortalecer la Red Nacional de Transmisión entre 2025 y 2030. La estrategia contempla la construcción de 275 nuevas líneas de transmisión y 524 obras en subestaciones eléctricas, con el objetivo de ampliar la capacidad de transporte de energía, reducir congestiones en la red y acompañar el crecimiento de la demanda.

De acuerdo con la CFE, estas inversiones también buscan mejorar la confiabilidad del sistema, integrar nuevas fuentes de generación y reforzar el suministro en regiones estratégicas del país.

Los diagnósticos del CENACE muestran que las restricciones en el suministro y la calidad del gas natural pueden dejar generación indisponible, mientras que las limitaciones de transmisión reducen la capacidad para llevar electricidad hacia las regiones que la requieren después del atardecer.

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