
No hay todavía una estampida mexicana hacia España. Pero sí una señal que convendría mirar: comienzan a irse profesionistas, hijos y familias

No hay todavía una estampida mexicana hacia España. Pero sí una señal que convendría mirar: comienzan a irse profesionistas, hijos y familias

México lleva años exigiendo que otros países entreguen a quienes nuestra justicia reclama, mientras algunos personajes reclamados desde fuera encuentran aquí tiempo, recursos y paciencia institucional

La jugada está bien pensada: se gasta el presupuesto y todo parece perfectamente legal, porque no hay obra que auditar, ni entrega que verificar, ni dinero del que rendir cuentas



La presunción de inocencia es una garantía frente a la condena sin pruebas, no una orden para que el Estado cierre los ojos ante los indicios

Cada auditoría sin aclarar, cada expediente que permanece abierto durante años y cada conferencia que responde con argumentos políticos a preguntas técnicas contribuyen al desgaste de la confianza pública

Cualquier gobierno comprometido con los derechos humanos tendría una prioridad evidente: fortalecer las instituciones que acompañan a las víctimas y garantizan una defensa adecuada. Ha ocurrido lo contrario

Las desapariciones no suceden únicamente por la acción de quienes las ejecutan, sino cuando las instituciones renuncian a investigar al poder con la misma determinación con la que investigan a cualquier ciudadano
