El día 13 de agosto de 2026 ‘Andy’ López Beltrán, hijo del expresidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, comunicó a la opinión pública que el gobierno de los Estados Unidos canceló su visa. Me permito analizar este acontecimiento desde la perspectiva de esta columna, la de seguridad nacional.
Las visas pueden cancelarse por razones no penales. Su flujo de autorización o cancelación puede variar, por ejemplo, en la antesala de un evento masivo como el Mundial (para regular de forma ordenada el número de potenciales visitantes) o por circunstancias individuales como la sospecha de que un individuo utilizará la visa para buscar empleo en los Estados Unidos. En ese sentido, el mero retiro de la visa no constituye ni una causa penal, ni una solicitud de extradición, ni una ficha roja de Interpol.
Sin embargo, dado el panorama actual, sería ingenuo centrarse sólo en el árbol concreto sin tomar como referencia todo el bosque. La razón preeminente por la cual la mayoría de los banqueros y políticos mexicanos han perdido su visa en el último año y medio es por sospechas o de narcoterrorismo o de actividades auxiliares al narcoterrorismo (como el huachicol, el tráfico de armas, etc.).
Dicho lo anterior, el señalamiento sutil (no penal) que Estados Unidos hace a Andy López Beltrán es el más grave de todos, lo llama narcoterrorista o, cuando menos, financiador del narcoterrorismo. Y al ser el hijo del expresidente, el señalamiento es reputacionalmente extensivo a su padre, quien por acción (usar a su hijo como representante para estos delitos) u omisión (sus servicios de inteligencia no se percataron), sería también su cómplice o facilitador.
¿Cuáles son las consecuencias para Andy de perder esta visa? Primero, su imposibilidad para viajar fuera de México. Incluso sin una ficha roja de Interpol, existe un enorme riesgo para él de ser detenido o que le sea negada la entrada en cualquier país miembro de la OTAN o del Escudo de las Américas. A menos que tenga la intención de vacacionar perpetuamente en Senegal, el Congo, o Corea del Norte, Andy no podrá continuar su estilo de vida opulente en el extranjero.
En segundo lugar, puede producir su muerte política en México. Mucha gente al interior de Morena no lo veía con buenos ojos por la falta de méritos, por no haber compartido en igual grado las luchas y penas del movimiento como quienes han caminado las calles y sufrido persecución política desde los inicios del movimiento. No se diga la percepción que tiene la oposición y los medios de él, quienes lo tildan de ‘junior’. En medio del fuego cruzado de amigos y detractores, y con el fuero demasiado lejos, Andy la tiene muy difícil. Incluso si ganase la diputación, con o sin fuero, los americanos han mostrado su disposición a secuestrar (como en el caso de Nicolás Maduro o ‘El Mayo’ Zambada) o eliminar (como en el caso del ‘Niño Guerrero’, líder el cártel Tren de Aragua en un ataque con drones el pasado 13 de junio de 2026) a narcoterroristas de alto nivel.
El retiro de la visa no le ha hecho nada penalmente a Andy, pero reputacionalmente, quizás este ya fue el torpedo que lo sacó de la contienda.
Director del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos.

