Hay noticias que hacen mucho ruido, pero que hay que analizar para distinguir entre el ruido y la sustancia. Un ejemplo es la Circular 8/2026, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de junio de Banco de México.

Banco de México desea que la tasa a la que los bancos se prestan entre sí se mantenga lo más cerca posible de su objetivo de política monetaria que hoy es 6.5%. Para lograrlo, inyecta o retira liquidez del sistema según haga falta.

Cuando hay demasiado dinero circulando, Banxico vende valores gubernamentales a bancos y otras instituciones. Al comprarlos, esas instituciones entregan dinero al banco central, reduciendo así la liquidez. Eso lo ha hecho desde 2012 y funciona bien. El problema es que hasta ahora solo podía retirar liquidez. Si el mercado tenía demasiado poco dinero y las operaciones de mercado abierto de corto plazo no alcanzaban, no había un mecanismo equivalente para inyectar liquidez. Ahora, Banxico también podrá comprar esos valores.

Los Bondes F —Bonos de Desarrollo del Gobierno Federal a tasa variable— son títulos de deuda emitidos por el gobierno mexicano cuyos intereses se actualizan siguiendo la tasa interbancaria a un día, que es precisamente el termómetro que Banxico quiere mantener alineado con su objetivo de política monetaria. Ese diseño los hace especialmente útiles para operaciones de regulación monetaria. A diferencia de un bono a tasa fija, el rendimiento de los Bondes F sigue al mercado de corto plazo. Por eso, cuando Banxico los compra o los vende, no está enviando ninguna señal sobre las tasas de largo plazo ni interfiriendo con la curva de rendimientos: solo está gestionando liquidez.

Banxico ya tenía un saldo significativo de Bondes F en circulación. Eso los convierte en el vehículo ideal para las nuevas compras: hay suficiente papel disponible y su compra o venta no distorsiona precios de activos de mayor plazo.

Ante el ruido, Banxico ya dio detalles. Podrá comprar hasta 100 mil millones de pesos a valor nominal, el mismo techo que ya existía para las ventas. Es un límite máximo. Las operaciones serán extraordinarias, a discreción del banco central, y solo se activarán cuando las condiciones del mercado de dinero lo requieran. Los Bondes F serán el vehículo principal con CETES como complemento.

No es Quantitative Easing. El QE es una política monetaria no convencional que los bancos centrales pueden utilizar cuando su herramienta habitual, la tasa de interés de corto plazo tiene poco margen por estar cerca del cero.

Lo que ahora hace Banxico es estructuralmente distinto. Primero, la tasa objetivo en México no está en cero; 6.5%, le da amplio margen de maniobra. Segundo, las compras se limitan exclusivamente a CETES y Bondes F. Tercero, el objetivo no es crear liquidez abundante ni estimular la economía, sino garantizar que el mercado de dinero funcione adecuadamente. Las compras se hacen en el mercado secundario, es decir, a bancos, casas de bolsa, fondos y Afores, no directamente al gobierno.

Esta circular se emite en un momento en el que la credibilidad del Banco ha estado bajo escrutinio. Cualquier herramienta nueva se leerá con lupa, y el banco central tiene la responsabilidad de comunicarla con precisión. Banxico gana simetría operativa. Lo que queda por ver es si se usa bien.

@ValeriaMoy

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