La Casa Blanca publicó “La gran estafa del transbordo”, documento que señala que más de 40 países sirven como rutas para reetiquetar mercancías chinas con el fin de evadir aranceles estadounidenses. Es una acusación frente a lo que considera un fraude: darles la vuelta a sus aranceles cambiándole a los productos chinos alguna pequeña característica —el empaquetado, el color, un cable— para enviarlos a Estados Unidos sin pagar el arancel.
El documento contrapone la participación de China en las importaciones estadounidenses, que baja sustancialmente desde 2018, con la de los más de 40 países señalados, que sube. Ese conjunto que incluye a muchas economías es, en los hechos, el resto del mundo. Si China cede terreno, alguien tiene que ocuparlo. China ha tenido una estrategia deliberada de exportar al resto del mundo todo lo posible. Encontró el mayor mercado en la economía que más consume: Estados Unidos.
Si la base productiva está diseñada para exportar y el mayor mercado se cierra, la respuesta evidente es buscar opciones para colocar su producción. El documento lo reconoce cuando acepta que una parte responde a cambios legítimos de producción e inversión. Otra parte responderá a la extensa capacidad productiva de China y a su poder de inundar mercados a precios con los que es imposible competir.
El informe de la Casa Blanca tiene varios cálculos del monto “transbordado” cada año, que van de los 4 hasta los 300 mmdd, un rango amplio. El informe concede que incluye mercancía con transformación real. Los empleos y la producción perdidos en Estados Unidos salen de multiplicadores que reconocen como estimaciones. La técnica es laxa.
El IMCO analizó las cifras correspondientes a México. El indicador es sencillo: cuántos centavos importa México desde China por cada dólar que exporta a Estados Unidos, capítulo por capítulo. Si fuéramos, como lo señala el documento, un canal de reenvío, esa razón debería de haber subido con la imposición de aranceles.
En 2017, México compraba a China 23.7 centavos por cada dólar que exportaba a Estados Unidos. En 2026, han sido 23.5. La correlación en los 32 capítulos relevantes es prácticamente nula. El análisis es más amplio y muestra evidencia de la reconfiguración comercial que está teniendo lugar. Sin embargo, el estudio de la Casa Blanca debería de ser más cuidadoso con sus cifras.
En el caso de equipo de cómputo las ventas a Estados Unidos aumentaron 45 mmdd mientras que las compras a China 1.3 mmdd. La proporción de insumos chinos bajó de 24% a 18% y el abastecimiento que sí creció vino de otro lado: Taiwán. Vietnam y Taiwán venden directamente a Estados Unidos volúmenes mucho más grandes de lo que le venden a México, la triangulación no tendría sentido.
Hay diez capítulos donde la dependencia de insumos chinos es alta y va en aumento. Suman 8.4 mmdd, cerca de 1.4% de lo que México exporta a Estados Unidos. Aun en el supuesto extremo de que toda fuera mercancía reexportada sin tocarse, no sería más de medio punto porcentual.
En la revisión del TMEC, en lugar de discutir acusaciones generales sin respaldo, habría que proponer verificaciones conjuntas, defender el derecho de comprarle a China, y revisar lo que sea revisable. Siempre con datos que respalden los argumentos.
@ValeriaMoy
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