Hace unos días, el geógrafo David Harvey visitó México para conversar en nuestra máxima casa de estudios sobre un tema que pocas veces se coloca en el centro de la discusión pública, el papel del espacio en la forma en que se organiza la economía. La idea aparentemente es sencilla, pero puede volverse profundamente incómoda cuando se sigue hasta sus últimas consecuencias, pues como lo ha afirmado en sus últimas obras académicas, el territorio no ocupa un papel pasivo en el desarrollo de las naciones; es parte del desarrollo mismo; y por lo tanto, se diseña, se interviene y, sobre todo, se decide sobre su uso y explotación desde el modelo económico dominante.

Harvey afirma que el capital necesita anclarse al espacio para sostenerse, pues no es suficiente con circular en mercados o en flujos financieros; requiere carreteras, puertos, ciudades, zonas industriales y corredores logísticos. Infraestructura que termina configurando regiones completas que concentran inversión, empleo y oportunidades, frente a otras que quedan fuera. Además, señala que esta distribución no es espontánea, sino que responde a decisiones tomadas desde el poder público.

En los años noventa, con la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, el transporte de pasajeros desapareció del mapa; luego, siguió la expansión de autopistas concesionadas y la modernización portuaria, consolidaron un tipo de infraestructura orientada a la circulación de mercancías y a la inserción en mercados globales. Ese proceso dejó huellas visibles en la forma en que el país se fue segmentando en función de su papel dentro de la industria y el mercado global.

En contraste, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y los Polos de Desarrollo para el Bienestar, representan también intervenciones sobre el territorio que, a diferencia de las mega obras del pasado, modifican una trayectoria histórica que había dejado al sur en desventaja estructural. Esa política de desarrollo social puede comprenderse hoy a la luz de los planteamientos de Harvey, pues dicho corredor abre posibilidades logísticas distintas y reordena flujos económicos. Además, los PODEBIS (polos de desarrollo para el bienestar) incorporan una variable fundamental: el acceso a estos espacios productivos queda sujeto a condiciones laborales, sociales y de desarrollo local.

En paralelo, la recuperación del tren de pasajeros devuelve al sistema ferroviario una función que había quedado desatendida por décadas e incorpora al desarrollo a poblaciones que se habían mantenido marginadas en la era de las autopistas. El Tren Maya y la refinería en Dos Bocas forman parte de esa misma lógica de intervención territorial, con impactos que rebasan el ámbito estrictamente económico e industrial.

La forma en que el Estado ahora utiliza la infraestructura sigue permitiendo la llegada de capital para participar, pero las condiciones bajo las cuales se despliegan estos proyectos y los objetivos que orientan esa intervención ha cambiado. La geografía del capital, en este sentido, se vuelve un campo de decisión pública y los mapas que antes parecían definitivos empiezan a modificarse. Nadie puede dudar que la reciente guerra emprendida contra Iran por EEUU tiene motivaciones económicas globales. Entender este proceso exige salir de la idea de que el desarrollo ocurre por inercia. En nuestro caso, detrás de cada kilómetro de vía, de cada puerto, de cada parque industrial, hay decisiones que distribuyen oportunidades y también responsabilidades.

Hoy, el gobierno de México viene frenando los excesos promovidos desde el neoliberalismo, como lo señala David Harvey en su obra “Espacios del Capitalismo Global”, sobre todo atendiendo las consecuencias más terribles de degradación social y ambiental, ajustando reglas, instrumentos y mecanismos para que no vuelva a pasar nunca más en nuestro país. Desde 2018 ha comenzado a intervenir sobre la infraestructura, para que deje de ser ese modelo económico que genera acumulación de riqueza en unos cuantos, y permitir que el territorio vuelva a ser un espacio para el desarrollo integral como nación y pueblo mexicano.

Académico

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios