Hay una frase muy popular que retrata perfectamente lo que está viviendo hoy la Selección Mexicana: primero lo que deja... luego lo que apendeja. Y hoy lo primero para muchos parece ser el futbol, que incluso quiere politizarse, algo que es malo desde todo ángulo. México está jugando un Mundial extraordinario con tres victorias, ninguna anotación recibida y un equipo que transmite seguridad, disciplina y convencimiento. Después de muchos años, la ilusión volvió a instalarse entre los aficionados. Eso debería ser suficiente para que toda la conversación girara alrededor de la cancha.
Sin embargo, pareciera que siempre existe la necesidad de llevar el tema hacia otro lado. El técnico Javier Aguirre ha declarado en varias ocasiones que la Selección juega al futbol y que no está para resolver los problemas del país. En el fondo tiene razón. Ningún entrenador ni 26 futbolistas pueden cargar con responsabilidades que pertenecen a la política, a la economía o a la sociedad. Pero precisamente por eso resulta innecesario abrir esa puerta.
¿Para qué? ¿Quién le está pidiendo a la Selección que resuelva los problemas nacionales? Absolutamente nadie.
Lo único que millones de mexicanos esperan de Javier Aguirre es que piense las veinticuatro horas del día en futbol, en el siguiente rival, en la alineación, en la estrategia y en mantener el orden defensivo que tiene al Tri como una de las mejores selecciones del torneo. Todo lo demás sobra.
Porque el futbol tiene algo maravilloso: durante noventa minutos logra que un país entero deje de discutir sobre política, economía o ideologías. Une a personas que normalmente no coinciden en nada. Ese es su verdadero valor.
Sería un error monumental convertir este gran momento deportivo en un espacio para discursos que inevitablemente terminan dividiendo opiniones. Durante décadas se ha dicho que el futbol es "pan y circo". Tal vez haya algo de verdad en esa frase. Durante un Mundial millones de personas hacen una pausa en sus preocupaciones para disfrutar de un partido. ¿Y cuál es el problema? Nadie olvida los problemas del país porque México gane un encuentro. Los problemas seguirán ahí cuando termine el Mundial.
Lo que cambia es que durante un par de horas la gente tiene derecho a ilusionarse, emocionarse y sentirse orgullosa de su Selección. Eso también tiene un enorme valor social. Por eso no confundamos las cosas. El éxito del Tri no debe utilizarse para impulsar ningún mensaje político, venga de donde venga. Tampoco hace falta recordar todos los días que el futbol no resolverá los problemas nacionales. Eso ya lo sabemos.
Lo que hoy necesita México es exactamente que cada uno de los actores del momento que se vive hagan su trabajo: Aguirre y los jugadores sigan concentrados en la copa del mundo; que los políticos y autoridades hagan su labor diaria para mejorar este país; y que los aficionados/ciudadanos no confundamos y no perdamos el foco de los problemas del país por 90 minutos de futbol, ya que al final, el Mundial terminará en unas semanas, pero la vida nacional sigue y no podemos perder tiempo para buscar ser mejores.
Profesor deportivo

