Ayer, jueves 7, a las 4:43 de la tarde, a través su cuenta personal en X, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, dio a conocer el acuerdo de todas las autoridades educativas de los estados, y del gobierno federal, para modificar el calendario escolar 2025-2026. Textualmente dijo: “¡Tenemos noticias! Por acuerdo unánime del Consejo Nacional de Autoridades Educativas… se modifica el Calendario Escolar para concluir clases el próximo 5 de junio”. No dijo: se propone modificar. Anunció un hecho consumado. En video anexo, sonriente, rodeado por los responsables de la educación en las 32 entidades de la república, también contentos, argumentó que “por distintas circunstancias y distintas peticiones que hemos tenido, adelantaremos el cierre del ciclo escolar…”
Previsto, en su momento, el término de las clases el 15 de julio para que contara con 158 días de trabajo en las aulas, la clausura de las actividades implica 28 menos: 130. Escribe que este “ajuste” se debe a una extraordinaria onda de calor por venir (?) y el campeonato mundial de futbol de la FIFA, transnacional corrupta a más sí poder, que otorgó un premio de la paz al señor Trump. Costo de los boletos: entre 40 mil y 129 mil pesos. Y ganancias sin impuestos.
El nuevo ciclo iniciará el 31 de agosto, pero —afirmó— del 17 al 28 de ese mes tendemos dos semanas (anoto yo; 10 días) para “fortalecer los aprendizajes y todo lo que sea necesario” para que “se cumpla el plan de estudios…”. Me imagino a una maestra al inicio de la dizque reparación parcial del daño: “Como decíamos ayer…”, dos meses y medio después. ?
Agradece a directivos, supervisores, maestras, maestros y madres y padres de familia “por apoyarnos en esta iniciativa”. La filmación culmina con saludos del conjunto de personas que lo rodea, y más sonrisas. ¿De qué se ríen?
Habrá, en el país, 13 partidos a partir del 11 de junio, casi todos en la tarde. En tres lugares: la CDMX (5), y Guadalajara y Monterrey con 4 cada una. En solo tres jugará la selección, no de México, sino de la Federación Mexicana de Futbol que tampoco canta mal el aria de la opacidad.
¿En ese nivel está la prioridad educativa? ¿No se entiende que el proceso formativo se planea e importa la continuidad? No hay Covid, hay un balón inmundo, manchado de dinero mal habido. ¿No aprendimos nada de la pandemia y el cierre escolar?
Las reacciones no se hicieron esperar: ¿Qué pasa con la cuestión de los cuidados de quienes estudian, recargados de mala manera en las madres, muchas de ellas trabajadoras? ¿Tres meses casi? ¿Y el aprendizaje? ¿El derecho a la educación de excelencia? ¿A quién le consultaron? Son sólo ejemplos.
Al día siguiente, la Presidenta señaló que solo había sido una propuesta, de Mario y sus similares en los estados, y que no se había decidido aún el calendario en firme. Eso, doy fe, no fue lo que dijo su secretario.
A media mañana, desde Sonora, Delgado declaró: está en firme el cierre del 5 de junio, lo que se está revisando son las fechas de regreso, nada más.
¿Tráfico apacible para los turistas? ¿Intento de apaciguar las demandas magisteriales durante el evento de marras? ¿Por qué en todo el país? Caben estas y otras preguntas, y una certeza: la educación poco importa. El daño es la interrupción. El tiempo no se recupera. La decisión, aunque se enmiende un poco, es arbitraria. Es un desatino pues la forma es fondo. ¿República educadora? ¿La niñez al centro? No, seamos sinceros: para nuestro pesar y vergüenza, en el centro está un balón.
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