Cuauhtémoc Gutiérez de la Torre fue líder del PRI en la Ciudad de México y fue acusado hace 12 años de supuestamente encabezar una red de trata. Información que fue difundida en ese momento en el programa de radio de Carmen Aristegui. Él libró los procesos de esa acusación por falsa hasta en el ámbito electoral, pero con la llegada de Claudia Sheinbaum al gobierno de la capital mexicana y la de Ernestina Godoy a la fiscalía capitalina, salieron con que una de las testigos y presuntas víctimas (que a la fecha nadie conoce) declararan finalmente su supuesta experiencia de abuso sexual. Se emitió una orden de aprehensión y Gutiérrez de la Torre se entregó finalmente a la autoridad después de un tiempo en la clandestinidad y lo metieron a Almoloya. Hoy está en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México. En estos años desarrolló cáncer en uno de los riñones y se lo extirparon, pero esa historia no ha terminado.

En la semana que termina hablamos con Erick Alan Hernández, abogado de Cuauhtémoc Gutiérrez, quien nos dijo: “Su estado de salud es deplorable, Cuauhtémoc se está muriendo, si no es atendido de manera adecuada, de manera debida, puede que hasta pierda la vida. Hace dos fines de semana tuvo de nueva cuenta los síntomas como cuando se le detectó el cáncer tipo 4, que es de los más agresivos; tuvo de nuevo un sangrado, tuvieron que ponerle sonda y le extirparon un riñón. Ha estado muy grave y la situación no ha disminuido. Pese a las quimioterapias sigue empeorando cada vez más en su salud. Hemos solicitado al juez que se le modifique la medida cautelar de prisión, pero no ha procedido; ganamos ya un amparo y la fiscalía pidió recurso de revisión en ese trámite, pero ya un juez federal nos concedió que se vuelva a hacer una audiencia de medida cautelar … porque minimizaron el tema médico”.

En una carta con palabras de Gutiérrez de la Torre y compartida por Monserrat Gutiérrez, su sobrina, en una conferencia de prensa, dice el propio Cuauhtémoc: “De aquel hombre fuerte, imponente que nunca se dejaba y luchaba por sus ideales, ya no queda nada, todo fue acabado por la difamación, el armado de un proceso penal que poco a poco se va cayendo pero que me ha tenido atado y destruyéndome desde hace 12 años en el que se armó un teatro de una red de trata que es inexistente. El látigo de la política me alcanzó y fue artero en destruirme no solo a mí, sino a mi familia. Me da vergüenza ver a mi madre, hermanos y sobrinos, porque fueron discriminados, señalados y minimizados a causa de ese reportaje, sin embargo, siguen aquí apoyándome.

Me despido desde este infierno que ha sido mi hogar estos cinco años, con la conciencia tranquila de saber que lo que dicen que es trata no lo es, con la tranquilidad de saber que ya hay un dictamen del tribunal que lo dice y que todo esto ha sido una manipulación por parte de la Fiscalía de la Ciudad de México, en ese entonces a cargo de Ernestina Godoy, para acabar con la oposición en la ciudad, así como lo están haciendo en otras latitudes, pero sin embargo me he sometido a la justicia y seguiré creyendo en las instituciones de las cuales en mi paso como legislador ayudé a fortalecerlas y vigilar que actuaran con imparcialidad”. Hasta aquí la carta.

Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, un hombre que necesita el apoyo de las instituciones de justicia, de un juez que haga un trabajo correcto, justo y lo mande a su casa, a salvarse del cáncer o a morir.

Periodista @ConFeregrino

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