Vaya, vaya, vaya… En el gobierno de la presidenta Sheinbaum andan desconcertados, arrastrando indignación por un “secuestro”: el del narco que encumbró, financió y protegió a muchos políticos, andan indignados con el “secuestro” del Mayo Zambada.

A la Fiscal Godoy le preocupa más este "secuestro" que el otro de decenas de miles de personas que terminan muertas de la manera más indecible; le preocupa más el “secuestro” del Mayo que el secuestro de las libertades más básicas para millones de mexicanos. ¿Libertad económica? No sin pagar derecho de piso. ¿Libertad de tránsito? No sin riesgo de un levantón. ¿Libertad política? De ninguna manera, si no se apoya al candidato palomeado por la mafia… De los secuestros de las libertades, ni hablamos pues.

En el fondo, es hilarante contemplar cómo la narrativa radical de la 4T será la causante de su propia desgracia, tan enfermos de soberbia que no pueden ver en su reflejo el ridículo en que se han convertido.

¿Y qué sigue? ¿Van a pedir la extradición de Ken Salazar por ser un mentiroso?, ¿o de plano buscarán orden de aprehensión para el director del FBI?, ¿más allá de los solovinos de siempre alguien les comprará el relato de sentirse víctimas?

Seguramente, la élite cuatroteísta no es afín a las películas de espías; hasta donde recuerdo, James Bond jamás “informa” que anda espiando al “objetivo”. ¿O es que son así de ingenuos, o es que nos creen así de idiotas?

Muchos mexicanos, aunque les duela a los autocomplacientes 4Teros, celebran el “secuestro” del Mayo Zambada por parte de las autoridades estadounidenses y están felices de que, por fin, haya llegado un poco de justicia a un país descarnado por la violencia del narco cobrando un mar de víctimas reales.

De verdad, ¿vale tanto Rocha Moya? Hace apenas unos siete años el tipo no era nada relevante: una nimiedad política, una anécdota aburrida; eso sí, amigazo de López Obrador. ¿Pues qué tanto sabe?, ¿pues qué diablos le deben?

Mientras tanto, en su errático decidir, el Gobierno de la República ha optado por cargarnos a todos en la cuenta de Rocha y los narcopolíticos, así como acostumbran algunos de sus aliados, nos han tomado por rehenes y están dispuestos a sacrificarnos antes que entregar a uno de los suyos.

No es que Ken Salazar mintiera; es que el gobierno de Estados Unidos nunca tuvo confianza en el gobierno de López Obrador, y está perdiendo la poca que le quedaba en el de Sheinbaum.

Por cierto, cuando capturaron al Mayo, las encuestas pintaban a Donald Trump derrotado en la elección del 24. El combate a los narcos mexicanos como objetivo de guerra no es un capricho de Trump: es una decisión del Estado profundo norteamericano… De ese tamaño es el tiro.

De Colofón.- Hoy comparece Gilda Susana Lozoya, hermana de Emilio Lozoya, y la jueza de control Nora Ileana García Peralta enfrenta una disyuntiva: aplicar el marco legal o ceder a la presión política. Se habla de presiones desde la FGR que le exigen dictar auto de formal prisión y dejarla en prisión durante el juicio, aunque ningún juez haya establecido que la acusada actuara con dolo al figurar como beneficiaria, como si fuese la heredera, de una cuenta donde su hermano habría recibido dinero ilícito por el caso de corrupción de Agronitrogenados. Mientras a los narcopolíticos no se les molesta ni con una citación, veremos si “la presunción de inocencia” que presume la presidenta se aplica también cuando se trata de adversarios o réditos políticos.

A final de cuentas, uno no escoge a su familia ni es responsable por lo que hagan sus hermanos.

@LuisCardenasMX

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