Hace algunos años, circulando por las vialidades de la Ciudad de México, al cruzar por el Eje 6 Sur y periférico, en la alcaldía Iztapalapa, me sorprendió gratamente encontrarme súbitamente con un inmenso barco color blanco navegando sobre un extenso camellón recuperado del abandono urbano.
¿Qué hace un barco en medio de esta gran urbe? Había leído algunas noticias acerca de los proyectos denominados Utopías, que en ese entonces estaba desarrollando la alcaldesa Clara Brugada Molina.
Estacioné el auto y junto con mis acompañantes ingresamos con gran curiosidad a aquel inmueble “marino” donde descubrimos numerosos visitantes, entre los que se encontraban alumnos de diversas escuelas primarias guiados por sus maestros, así como por el personal de la alcaldía.
Urbanísticamente, las utopías, como método de intervención social, alcanzan una dimensión compleja. Los espacios residuales se transforman, se rehabilitan estéticamente, dejan de ser áreas degradadas. En este caso, específicamente, para contar con un acuario digital de última generación —el más grande de América Latina— y salas dedicadas al cambio climático y la ciencia. Esta visión, reconocida internacionalmente por ONU-Hábitat, es un ejemplo de cómo la innovación social y la inversión en el espacio público transforman realidades y reducen desigualdades urbanas desde lo local, con un enfoque de justicia y máxima inclusión.
A poco más de 500 años de la publicación de la célebre obra de Tomás Moro, lo que para el humanista inglés del siglo XVI, en su libro Utopía, era una provocadora isla imaginaria, un "no-lugar" para criticar las injusticias de su tiempo, se ha convertido en inspiración para la ahora Jefa de Gobierno que implementa una ambiciosa política de transformación social con un profundo arraigo territorial.
El domingo pasado tuve el honor de acompañar a la Jefa de Gobierno para inaugurar la Utopía La Heroica, ubicada en el predio donde se encuentra el Centro Deportivo Eduardo Molina, en la alcaldía Venustiano Carranza. Cuenta con casi 100 mil metros cuadrados de instalaciones que beneficiarán a más de cien mil habitantes de esta demarcación, quienes podrán hacer uso de las instalaciones de manera gratuita para el esparcimiento, el desarrollo de las más diversas actividades deportivas, artísticas, pero sobre todo, para el apoyo a las mujeres quienes históricamente hemos sido las responsables del cuidado de las infancias, de los adultos mayores, de la familia en general y por tanto de la elaboración de los alimentos, la limpieza y todo lo derivado del trabajo cotidiano de las jefas del hogar.
Por eso, una de las grandes aportaciones de las Utopías es el Sistema Público de Cuidados en la Ciudad de México. O sea, querida lectora, mientras te dan un masaje en el SPA, puedes dejar lavando tu ropa en la lavandería, dejar a tus hijos en el centro de desarrollo infantil y posteriormente comprar tu comida por 11 pesos en la cocina comunitaria. Y como me diría sonriente la entusiasta secretaria de Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza: “Con tortillas azules de maíz nativo de Milpa Alta”.
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