El lunes pasado se dieron a conocer las y los ganadores del premio Pulitzer, uno de los reconocimientos más importantes al trabajo periodístico y la literatura en Estados Unidos. En un momento en el que el país atraviesa eventos sin precedentes bajo la segunda administración del presidente Donald Trump y, al mismo tiempo, se conmemoran 250 años de la Declaración de Independencia, destaca el trabajo de dos sectores clave en cualquier democracia constitucional: la academia y el periodismo.
En primer lugar, las investigaciones periodísticas del Washington Post con relación a la manera en la que el presidente Donald Trump y Elon Musk desmantelaron agencias federales con la finalidad de reducir el gasto público. Aquí destaca el trabajo de Hannah Natanson, quien entrevistó a cientos de servidores públicos que fueron despedidos y tuvo acceso a documentos confidenciales que dieron cuenta de la manera en la que se manejaron los primeros meses de la administración de Trump y los nexos que tuvo con empresas de tecnología.
El trabajo de Natanson destaca por la información que hizo pública, pero también pone en evidencia una realidad que viven miles de periodistas en Estados Unidos y el mundo. Agentes del FBI irrumpieron en la casa de Hannah, aseguraron su computadora y teléfono, la llamaron a testificar y actualmente el Post sigue litigando para que le devuelvan sus aparatos electrónicos, advirtiendo que las acciones del gobierno no tienen precedente y ponen en riesgo el trabajo e integridad de las personas periodistas.
En segundo lugar, se encuentra el libro de la profesora de la Universidad de Harvard, Jill Lepore, We The People: la historia de la Constitución de Estados Unidos. En él, la profesora Lepore analiza el proceso de reforma constitucional y por qué es tan difícil que ocurra en Estados Unidos. Recorre los intentos que se han presentado para enmendar la Constitución y dialoga con la idea central de que la Constitución fue creada para brindarle estabilidad al país, pero, al mismo tiempo, acepta que otra razón de su existencia es la posibilidad de que haya cambio sin violencia.
Recientemente, en una entrevista y al ser cuestionada sobre la frustración que existe ante la dificultad de tener una reforma constitucional en el futuro próximo, Lepore asegura que más allá de la experiencia, ella cree en la determinación y la imaginación. Sostiene que las personas afroamericanas esclavizadas que buscaban la libertad probablemente no sentían esperanza sobre el futuro al ver décadas de injusticias, pero su determinación por ser consideradas seres humanos y la imaginación que es inherente al ser humano pudieron dar pie a las reformas y a las sentencias que eventualmente las reconocieron como ciudadanos de Estados Unidos.
Si hay algo que podemos aprender de estos dos reconocimientos es la importancia que juegan sectores como la academia y el periodismo cuando parece que las instituciones le fallan a la ciudadanía. Su papel en la sociedad es cuestionar, exponer al poder, transparentar lo que se busca esconder, darle voz a quienes han sido silenciados e imaginar soluciones para el futuro. La historia nos ha enseñado que la tiranía y el autoritarismo no duran para siempre, pero requierem de esfuerzos y determinación que toman años para desmantelarlos. Esa misma determinación de la que habla Lepore es aquella que vive en la conciencia de las personas que se rehúsan a conformarse con la realidad que nos acecha. Es la determinación de continuar señalando lo que está mal la que nos impulsa a imaginar nuevas realidades, mejores realidades para todas y todos.

