La situación que enfrenta nuestro país en estos tiempos obliga a una profunda reflexión. Estamos, todas y todos ante un momento histórico en la vida independiente y soberana de México.

En nuestra visión de Estado, el derecho se caracteriza como el hilo conductor de la transformación, de la protección de los derechos de las personas y está al servicio de la justicia social; da preeminencia a la defensa, sin titubeos, de la soberanía y de la independencia nacionales y da prevalencia al interés general, promoviendo el aseguramiento del bienestar y la seguridad del Pueblo de México.

En términos de la procuración de justicia, la sociedad con toda razón exige resultados. En el caso de las víctimas, derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación del daño. Por tanto, las instituciones tenemos la obligación de actuar con rigor, autonomía y legalidad. Investigar con inteligencia, sostener con pruebas los casos ante los tribunales y garantizar que las decisiones ministeriales respondan al derecho y a la verdad, no a la coyuntura promovida para la opinión pública.

Por lo anterior, preservar la legitimidad institucional nos implica actuar con prudencia, con responsabilidad, sin omisiones ni tolerancia alguna frente a la impunidad. En este sentido, la FGR no es una institución para dar respuestas políticas; su fuerza radica en la solidez de su trabajo y en la eficacia de sus investigaciones.

De esta manera la legitimidad se construye todos los días, así como la autonomía, que significa no someter las decisiones ministeriales a intereses particulares, a presiones mediáticas o cálculos políticos. Cada caso debe resolverse conforme a sus pruebas, sus tiempos procesales y sus responsabilidades concretas.

Este actuar busca la Cero impunidad. Significa investigar bien, integrar carpetas sólidas, construir líneas de investigación, analizar contextos, identificar redes, fortalecer capacidades científicas y llevar ante la autoridad judicial casos que puedan sostenerse con evidencia.

En la institución tenemos un propósito muy claro: investigar mejor para procurar justicia con mayor eficacia; atender a las víctimas con sentido humano y combatir la impunidad desde sus causas estructurales.

En la Fiscalía General de la República tenemos presente que, preservar la legitimidad institucional es también una forma de servir al pueblo de México. Y la legitimidad, sólo se sostiene con una actuación íntegra, profesional y apegada a derecho.

Para recuperar la confianza ciudadana, toda conducta delictiva debe investigarse. Partiendo de pruebas, con eficiencia, eficacia, responsabilidad y con pleno respeto a la Constitución. Cuando la FGR demuestre con hechos concretos que puede actuar con firmeza sin apartarse de la ley, investigando sin sesgos y nunca fabricando culpables, la justicia podrá convertirse en verdad, la verdad en confianza y la confianza en paz.

Como lo expresé en mi toma de protesta ante el Senado de la República: no habrá persecución política contra nadie, pero tampoco habrá impunidad.

En estos tiempos de transformación, procurar justicia sirviendo a la nación es compromiso de hacer realidad un alto mandato. Además, es proteger nuestra soberanía, haciendo cumplir la ley.

Fiscal general de la República

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