Me apasionan muchas cosas y el futbol no es una de ellas, sin embargo, en unos cuantos partidos por televisión llegué a sentir la pasión de los fans. Me puse un tiempo en el lugar de los involucrados y fui entrenador, jugador y finalmente conversa por el resto del evento. Es la Copa Mundial, con todo y a pesar de la desfachatez en el grado de corrupción que se maneja en la FIFA, es la copa buena, la reconocida por todos, a la que hay que asistir así se realice en tres países separados. Nada como la Copa FIFA, donde aparecen los herederos y nuevos héroes como Haaland, Jude Bellingham, Pedro Porro y, reaparecen los favoritos Mbappé, Ronaldo, Kane, Messi. Los desvalidos dan sorpresas como Cabo Verde y otros tantos subestimados cuya participación ya es memorable. Viva Marruecos, Egipto, los japoneses y los coreanos que aparentemente son ya hermanos mexicanos.

El entusiasmo de los fans es impactante, contagioso, a veces preocupante; es un reflejo de la cultura y civismo de un país, un indicador de idiosincrasias. Noruega, por ejemplo, con su realeza y Erling Haalland, su striking viking. Fueron recibidos como campeones y el “Ro” colectivo capitaneado por el príncipe Haakon en mangas de camisa un honor para todos y todas. No voy a meter las manos en el fuego por él, pero hasta ahora es un ejemplo de educación, madurez, sensibilidad, de gustos excéntricos, que no se toma muy en serio y en cambio aprecia y agradece su buena suerte. Ojalá y hubiese más como él y seguro los hay, la cosa es que se den a conocer por sus buenos méritos y no por arrogantes como sería el caso de Mbappé. En el partido contra Paraguay se sentía la emoción y el orgullo de los jugadores al cantar el himno nacional, dispuestos a entrarle con todo. Les Bleus no se la esperaban, y así, su táctica en el segundo tiempo fue personificar a los gallitos de su camiseta y cometer faltas. Y que no me digan que es el estilo europeo. Mbappé será una diva porque es muy bueno -según he oído- pero fuera del penal contra Paraguay yo no lo vi dando una. Yo.

Mañana juegan España y Argentina en un partido que se rumora fuertemente ganará el segundo a como dé lugar. Hay muchas teorías raras pero no increíbles haciendo las rondas. Yo sí me creo algunas, pero prefiero no repetirlas porque mis fuentes no son comprobables; dándose una vuelta por redes sociales hay memes, notas, quejas y realidades que atestiguamos que como fans hay que defender. De entrada que renuncie el presidente de la federación (a quien oí describir como “cara de gusano”, con antenitas y disfrazado de ciempiés). Es un juego del pueblo para el pueblo, no es justo que se comercialice de esta manera y que llamadas telefónicas de quien sea alteren reglas escritas en sangre sudor y lágrimas.

Admirable la actuación del Tri, nuestra Selección Mexicana. Coraje. Destreza. Cojones. Orgullo por la camiseta y lo que representa. La selección se cuece aparte. No obstante, qué manera de empezar una carrera profesional para Gilberto Mora y un final alto y digno para Memo Ochoa. Es más, perdimos contra Inglaterra quienes no son santos aunque sí bastante inconsistentes y tienen a Harry Kane y Jude Bellingham, dos de los mejores jugadores del mundo entre sus filas. Además, según algunas redes sociales la hermandad Noruega-Inglaterra ha invitado a México a participar. ¿Qué más puedo decir? Y sí, ojalá y esta tarde gane Inglaterra -aunque soy realista.

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