El martes pasado, Alberto Dallal, uno de los principales estudiosos de la danza en nuestro país, recibió la Medalla Bellas Artes 2026. Lo acompañaron a la ceremonia de este bien merecido galardón la coreógrafa Cecilia Appleton, la crítica de danza Rosario Manzanos y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Alejandra de la Paz. Hasta aquí todo bien, salvo por un hecho: la cobertura de prensa que tuvo el evento fue escasa. Y en eso nada tuvieron que ver el galardonado y las presentadoras. El problema fue que no hubo, como en otras ocasiones, invitación oficial a los medios. Y quienes se enteraron fue porque pescaron la invitación en redes sociales. Si esto fue una mera omisión, es sabido que no hay que hacer cosas que parezcan malas, algo en lo que el INBAL se sabe experto. Cómo no pensar mal si en la ceremonia estuvo Alejandra de la Paz, cuya apertura hacia los medios de comunicación es escasa (igual que la de la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel). ¿Será que temen que si invitan a la prensa nacional alguien le pregunte a la titular del Instituto por asuntos pendientes como el convenio de la colección Gelman o las crisis y deficiencias que han reventado en los últimos días al interior de las escuelas de arte? Y como evitan convocar, quien termina pagando el plato con esta especie de autoboicot es el agasajado, como en este caso Alberto Dallal, cuya premiación pasó de noche... (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)
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