México atraviesa por una situación compleja en donde se entrecruzan el poder y el derecho. ¿Cuál de los dos prevalece en nuestro régimen político? El gran Norberto Bobbio consideró que el poder sin derecho es ciego y el derecho sin poder está vacío. Esa diferencia nos lleva al problema de la legitimidad y legalidad del poder, la primera como fundamento para ejercer el poder y la segunda, como la garantía en contra de la arbitrariedad. ¿Cómo está el balance entre poder y justicia en el régimen de la 4T?

Fue don Jesús Reyes Heroles el que dijo que “en política la forma es fondo”. Si hacemos un traslado podemos decir que en la justicia sucede algo similar. Hay dos dilemas que enfrentamos en estos días: por una parte, el actual gobierno tiene que demostrar que el ejercicio de la justicia que pone en práctica no es selectivo, porque cada día crece la versión de que se protege a los de casa con el manto de la impunidad, mientras que a los opositores se les aplica todo el rigor de la ley. Por otra parte, el gobierno defiende la soberanía nacional, pero no la fortalece frente al vecino del norte; todos los días nos presiona el trumpismo porque nuestro Estado de derecho y la impartición de justicia son débiles y están comprometidos con los grupos criminales. Estos dilemas se observan en los siguientes tres bloques de casos.

Primer bloque. En un clima de violencia cotidiana que intoxica las estrategias gubernamentales para pacificar al país, resulta difícil tener mejores resultados. Por ejemplo, es cierto que bajan los asesinatos dolosos, pero no disminuyen las desapariciones en el país. Al mismo tiempo, en unos cuantos días se junta la muerte de diez personas en Zacatecas, el asesinato de un alcalde en Morelos, el asesinato de un periodista en Oaxaca (ya van siete en un año); casos que se acumulan y debilitan cualquier visión mínimamente optimista sobre la impartición de justicia en México.

Segundo bloque. Se multiplican los casos de los grandes capos del crimen organizado mexicano que terminan siendo juzgados en Estados Unidos. Se los llevan con el vecino del norte vía una extradición, una negociación, una captura, un engaño o simplemente la entrega —sin reglas— de decenas de presos, como ha hecho este gobierno. Así, han sido juzgados y condenados desde García Luna, pasando por García Abrego, Beltrán Leyva, Treviño Chávez, el Chapo Guzmán, Oseguera (hijo del Mencho), hasta el Mayo Zambada y otros muchos. El Mayo nunca fue detenido en México, y pasaron gobiernos de todos los colores y ninguno emitió una orden de aprehensión en su contra. Esta situación muestra al menos dos anomalías: colusión entre gobiernos y crimen, de diferentes magnitudes y niveles; y una incapacidad del sistema de justicia para retener, juzgar y condenar a presos de alta peligrosidad en el país.

Tercer bloque. La justicia en nuestro país tiene un trato muy distinto con los morenistas en problemas de justicia (protección para Rocha Moya, Inzunza, María del Pilar Ávila, Adán Augusto y un larguísimo etcétera) y condena severa a los opositores como Ruffo o Maru Campos. El caso de Ruffo es particularmente llamativo para ver cómo la forma es fondo. No conozco las pruebas en su contra; por lo tanto, no sé si es culpable o inocente, pero me llama la atención la forma en la que se le trata, el momento en el que se le detuvo y las circunstancias que han hecho de este personaje un escándalo político y mediático. Primero, el cambio del juez, de un juzgador de carrera, Mario Elizondo Martínez, que consideró que las pruebas de la FGR no estaban fundadas; en cambio, la nueva jueza, Alejandra Ramírez de la Vega, que ganó su posición en la elección judicial del acordeón, emitió la orden de aprehensión. En segundo lugar, el caso cambió la conversación pública: se dejó de hablar de la gobernadora de Baja California. En tercer lugar, a Ruffo, un referente de la oposición, se le trata peor que al Mayo Zambada.

Fondo y forma de la justicia, poder y derecho, dos parejas conceptuales que sirven para analizar estos tres bloques que cuestionan severamente el corazón del gobierno actual…

Investigador del CIESAS. @aziznassif

Comentarios