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Miami.— El 3 de junio pasado, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, compareció en una audiencia de presupuesto y durante su ponencia habló del regreso de los narcotúneles al centro de la política fronteriza de Donald Trump.
Ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Mullin dijo que los cárteles habían vuelto a moverse bajo tierra porque la administración les cerró rutas terrestres en el exterior; “vemos que los estamos forzando a ir bajo tierra por las políticas del presidente Trump”.
Mullin se refirió a lo que llamó el “primer túnel descubierto en muchos años”, el descubierto en Otay Mesa, al sur del condado de San Diego, que conectaba Tijuana, en México, con una tienda fachada llamada Buy 4 Less. El Departamento de Justicia (DOJ) anunció el 1 de junio cargos contra cuatro personas por conspirar para distribuir más de una tonelada de cocaína valuada en 45 millones de dólares. La investigación fue presentada como un operativo de la Fuerza de Tarea de Seguridad Nacional (HSTF).
El túnel tenía dimensiones de una obra criminal a nivel industrial, de acuerdo con información a la que EL UNIVERSAL tuvo acceso. Medía aproximadamente 589 metros de longitud, casi 17 metros de profundidad y cerca de 1.37 metros de altura; estaba equipado con paredes reforzadas, rieles, ventilación, electricidad y un elevador hidráulico.
“Su salida estaba escondida bajo el piso de un cuarto de almacenamiento dentro de la tienda fachada situada cerca del puerto de entrada de Otay Mesa”, dijo un agente de la Patrulla Fronteriza que estuvo en el lugar a EL UNIVERSAL; aseguró que la entrada mexicana continuaba hacia Tijuana, dentro de una zona urbana “que permite ocultar excavaciones, bodegas, inmuebles de apoyo, vehículos y movimiento de carga”.
Kevin Murphy, un agente especial interino a cargo de HSI San Diego, dijo que la investigación y el decomiso representaron “un golpe significativo” al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con el agente de la Patrulla Fronteriza con el que habló este diario, la presión de las autoridades de Estados Unidos, junto con la economía criminal, explican el incremento en la construcción de narcotúneles: cuando la superficie se vuelve más vigilada, los cárteles buscan rutas de mayor costo y menor exposición. “Cuando un narcotúnel puede mover cargamentos de decenas de millones de dólares, la inversión en ingeniería se vuelve rentable”. Un sólo decomiso, en un túnel localizado en 2020, fue de unos 29.6 millones de dólares.
En los últimos años se han localizado varios túneles en el sur de EU. En septiembre de 2025 se encontró uno sin terminar debajo de una tienda de cigarrillos electrónicos en Texas.
A fines de junio del mismo año, dos personas fueron imputadas tras encontrarse otro túnel que conectaba Ciudad Juárez (México) con El Paso (Texas), y que se descubrió a principios de año.
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Desde 1993 se han descubierto 99 narcotúneles en el Distrito Sur de California, 28 considerados sofisticados; el último túnel operativo descubierto en esa zona había sido detectado en 2022.
En abril de 2025, la Patrulla Fronteriza del sector San Diego, adscrita a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), descubrió un túnel inconcluso bajo el puerto de entrada también en Otay Mesa. “En este caso de 2025, el túnel salía de una vivienda en Tijuana, avanzaba hacia una zona de bodegas comerciales de este lado [en San Diego] y medía poco más de 300 metros dentro de EU; no estaba terminado pero ya tenía cableado eléctrico, iluminación, ventilación y una vía para mover contrabando”, explicó el agente.

40 túneles en 4 años
Durante la primera administración Trump, entre el 20 de enero de 2017 y el 20 de enero de 2021, el cálculo ajustado apunta a unos 33 túneles ilícitos transfronterizos detectados, con un rango prudente de 30 a 35. La base proviene de datos de CBP obtenidos por el Instituto Cato mediante la Ley de Libertad de Información: hubo 40 túneles detectados entre 2017 y 2021, “una ventana que rebasa el primer mandato de Trump porque incluye casi todo 2021, ya bajo la administración de Joe Biden. El año 2020 tuvo 11 túneles, la cifra anual más alta de esa serie”, señala el Instituto Cato.
De acuerdo con el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Tijuana es la localidad con el mayor número de túneles asegurados a lo largo de la frontera. La agencia también ha documentado hallazgos similares en Sonora, Chihuahua y Tamaulipas.
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“Las organizaciones criminales explotan los túneles clandestinos en la frontera entre Estados Unidos y México para traficar drogas, armas y personas, evadiendo las medidas de seguridad fronterizas. Estas vías subterráneas representan un reto significativo para las autoridades de procuración de justicia y socavan los esfuerzos de seguridad fronterizos”, señaló la Dirección de Ciencia y Tecnología del DHS en un documento de junio de este año sobre Avances Multimodales en la Detección de Túneles, que habla de la importancia de desarrollar “herramientas innovadoras”, nueva tecnología para ubicarlos antes de que sean operativos.
Inversión multimillonaria
A fines del año pasado, se informó que el DHS planeaba invertir 100 millones de dólares para ampliar el Sistema de Vigilancia y Detección Persistente, un programa destinado a identificar los túneles utilizados por grupos criminales en la frontera. Justin de la Torre, jefe del sector San Diego de la Patrulla Fronteriza, señaló que “las organizaciones criminales siguen buscando formas de explotar nuestra frontera, pero subestiman la determinación de los hombres y mujeres que la protegen”.
El DHS busca invertir recursos en tres tecnologías clave: radares de penetración en el suelo, escáneres de recubrimientos basados en láser y sensores acústicos diseñados para analizar patrones subterráneos.
Los radares permitirán obtener imágenes del subsuelo para detectar anomalías compatibles con excavaciones humanas. Los escáneres láser examinarán los revestimientos estructurales para determinar la existencia de modificaciones ligadas a la probable construcción de túneles, mientras que los sensores acústicos permitirán identificar vibraciones de baja frecuencia asociadas a actividades de excavación o movimientos subterráneos.
El documento de la Dirección de Ciencia y Tecnología señala que el nuevo enfoque contra los narcotúneles incluye una herramienta de modelización para simular la probabilidad de detectar la construcción y la actividad en los túneles, así como inversión en sistemas, componentes y software avanzados para crear prototipos operativos para la detección de estos túneles. “Las nuevas herramientas mejoran la precisión y fiabilidad de la detección, lo que permite a las fuerzas del orden identificar e interceptar los túneles antes de que operen, reforzando así la seguridad fronteriza y luchando contra las actividades ilícitas”, señaló el DHS.
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