La falta de gasolina impide que los camiones recolectores recojan los desechos, lo que agrava los problemas de salud crónicos en una isla donde encontrar un fármaco es motivo de fiesta

Los habitantes narran cómo sobreviven con los constantes apagones; la resignación se impone, mientras prevalecen el temor a lo que pasará y el enojo con el gobierno