El es un platillo rico en vitaminas y minerales, además que su preparación es sencilla. Principalmente, se consume por su aporte de colágeno, proteína que cumple diversas funciones en el cuerpo como darle elasticidad a la piel y fortalecer los tendones.

No obstante, la selección de la carne para cocinarlo es clave, puesto que de ahí depende su aporte nutricional. Si quieres saber cuáles cortes comprar, en te damos el dato.

¿Cuál es el origen del caldo de huesos?

La historia del está estrechamente ligada a la necesidad de aprovechar al máximo los alimentos. De acuerdo con la British Broth Company, una de sus primeras referencias escritas aparece en el "Libro de los Jueces de la Biblia", alrededor del año 1200 a. C.

También hay registros de su consumo en civilizaciones antiguas, las cuales habrían descubierto el aprovechamiento de los huesos y tejidos para preparar un platillo nutritivo, reconfortante y de valor culinario.

Con el paso del tiempo, este platillo se integró a la alimentación de diversas sociedades. Por ejemplo, en China se consumía como parte de la vida cotidiana, mientras que en la Europa medieval era la base de sopas, guisos y salsas.

Ya en el siglo XXI, su popularidad aumentó con dietas como la paleo y keto, además de que investigaciones científicas comenzaron a analizar algunas de sus propiedades medicinales, esto de acuerdo con la British Broth Company.

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Principalmente, el Instituto Regenera indica que los beneficios de comerlo son:

  • Mejora la salud de los huesos y las articulaciones, gracias a su aporte de colágeno.
  • Favorece la elasticidad de la piel y la producción de la anterior proteína.
  • Fortalece el pelo y las uñas, al mismo tiempo que estimula su crecimiento.
Al caldo de hueso se le pueden añadir verduras para hacerlo más nutritivo. Foto: Unsplash
Al caldo de hueso se le pueden añadir verduras para hacerlo más nutritivo. Foto: Unsplash

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¿Con qué carne hacer caldo de huesos?

Para preparar un en casa, es importante elegir cortes de carne que combinen hueso y cartílago. Según los productores Disteco, las opciones recomendadas son:

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  • Morcillo de ternera o jarrete: un corte magro y rico en colágeno, ideal para obtener caldos con cuerpo.
  • Chamorro: su hueso central es rico en proteínas, por lo que aporta un sabor intenso. Puede ser de vaca, buey o cordero.
  • Huesos con tuétano: durante la cocción, la médula se derrite poco a poco y libera grasa natural.
  • Costillas o cuello: ambos cortes de res tienen carne, grasa y hueso, lo que hace que el caldo quede más sabroso.
  • Rodilla de ternera: proviene de las patas y, según Disteco, le da un toque ligeramente salado a los caldos.
Para conseguir un sabor más profundo en el caldo de huesos, algunas opciones son tuétano o costilla. Foto: Unsplash
Para conseguir un sabor más profundo en el caldo de huesos, algunas opciones son tuétano o costilla. Foto: Unsplash

Receta sencilla para preparar caldo de huesos

Ahora que conoces los mejores cortes de carne para hacer un caldo de huesos, aprende a prepararlo con la siguiente receta:

Ingredientes:

  • 2 morcillos de ternera
  • 2 chamorros
  • 2 huesos con tuétano
  • 2 costillas o cuellos
  • 2 rodillas de ternera
  • Agua

Procedimientos:

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  1. Lava los huesos y las piezas de carne con agua fría para eliminar restos de sangre o pequeñas astillas.
  2. Si buscas un caldo con un sabor intenso, puedes hornear los huesos a 180 °C durante 15 minutos. Esto también le dará más color al platillo.
  3. Después, coloca los huesos, la morcilla, el chamorro y la costilla en una olla grande, y cúbrelos con suficiente agua. Se recomienda utilizar 2 litros de agua por cada kilo de carne.
  4. Cuando el caldo comience a hervir, baja el fuego y cocina entre 3 o 4 horas.
  5. Durante la cocción, procura que los huesos permanezcan cubiertos con agua y agrega más si es necesario.
  6. Al finalizar, retira los huesos y cuela el líquido para eliminar la grasa. ¡Listo!
Quita la grasa del caldo de huesos con ayuda de un colador. Foto: Unsplash
Quita la grasa del caldo de huesos con ayuda de un colador. Foto: Unsplash

Recuerda utilizar cortes que combinen carne, hueso y cartílago para obtener un con mejor sabor y textura. Finalmente, te recomendamos refrigerarlo para que te dure hasta por 4 días.

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