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El Carnaval de San Martín Tilcajete celebró ayer la representación satírica del sacramento católico del matrimonio, y con lo cual concluye esta festividad presidida por cuatro domingos en los que los diablos aceitados salen a las calles de la comunidad en una procesión de baile y música de banda.
Esta festividad se realiza cada año antes de la Semana Santa, y entre su simbolismo tiene el objetivo de llegar “limpios” de pecado para recibir el Miércoles de Ceniza.
Gabriel Sosa Ortega, artesano originario de San Martín Tilcajete, explicó que los diablos tienen una connotación prehispánica y de origen, en la que el cencerro es el ruido de los pecados y la máscara es para ahuyentar los malos espíritus.
Ayer fue el último día y más importante del día del Carnaval, en el que se celebra la boda, en la cual se casan dos diablos, todos los invitados son diablos y se representa un momento chusco.
También se lleva a cabo la representación de personajes como La Viuda, La Llorona, La Muerte, El Padrino, La Novia, El Novio, y cada personaje va cumpliendo un fin dentro del Carnaval.
Gabriel Sosa explica que es una fiesta emblemática para la comunidad de San Martín Tilcajete, en la que se busca la manera de preservar de forma ancestral cómo ha sido desde su comienzo.
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