erika.monroy@eluniversal.com.mx

Si usted compró un boleto de esos que están hasta adelante para ver de cerca a Marc Anthony, está bien, vivirá un buen show.

Pero honestamente la verdadera fiesta se vive lejos del escenario.

En el Palacio de los Deportes, el cantante puso el ambiente y en los últimos lugares la fiesta estaba a todo lo que daba.

Entre vueltas, movimientos de pies y uno que otro abrazo apretado, los fanáticos de la salsa bailaron cual fiesta de 15 años, bodorrio o bautizo.

Los que estaban arriba, pues igual se levantaron para mover las caderas, porque eso de darle al zapateado no se podía, pero eso no le quitaba la sabrosura del momento.

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De lentes negros, playera blanca, saco y jeans, el cantante apareció para presumir voz, movimientos y sonidos que a pocos dejan quietos.

El salesero tiene por placer asombrarse de sus fans.

El coro que se arma con sus canciones, a una sola voz, en efecto, impresiona.

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Así, 15 mil personas unieron sus voces para acompletar las canciones que el cantante silenciaba.

A sus 50 años, reconoció que la altura de la Ciudad de México le estaba costando trabajo.

La lucha contra ese factor estuvo durante toda la velada.

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Sin embargo, pareció olvidarlo con las canciones que otros artistas han interpretado. Con “Hasta que te conocí, “Abrazame muy fuerte” y “Y cómo es él”, presumió su voz.

Incluso con estas canciones el público decidió no bailar y grabar el momento con sus celulares, ya que a los primeros acordes de esos temas de inmediato las pequeñas pantallas de luces aparecieron. Al neoyorquino aún le quedan dos presentaciones, una en Guadalajara y otra en Monterrey.

El público femenino fue el que más disfrutó la velada, y los caballeros que iban resultaron buenos acompañantes a la hora de la bailada.

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