¿Cómo hacer un nahual en México cómo el que ahora se encuentra en cines comerciales? Primero, se necesita estudiar a los guajolotes, después ocupar varios días para hacer bocetos tanto digitales como en papel.

Después, encontrar una actriz y además bailarina de más de 1.80 metros de estatura y sumamente delgada, ocupar 15 kilos de silicón para moldear un traje a la medida que le permitiera correr y saltar, y por último, darle textura y color a la “piel”.

¿Algo más? Sí. Destinar, cada día de rodaje, hora y media para colocar el traje y maquillar; y ya en el set, hidratar a la actriz cada media hora, durante los llamados que no podían durar más de cuatro horas para evitar problemas.

“Y si quería ir al baño, era estar mentalizados para quitar el traje y comenzar de nuevo el proceso”, cuenta Mario Castro, especialista en diseño de producción y maquillaje.

La creación se puede ver en El ritual del nahual, cinta de terror que ahora ocupa el noveno lugar de taquilla de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

Así se ve la pata de la figura mitológica en pantalla. Foto: WIZ ESTUDIOS
Así se ve la pata de la figura mitológica en pantalla. Foto: WIZ ESTUDIOS

La ópera prima de Carlos Matienzo sigue a un fojarido herido (Gerardo Oñate) quien encuentra refugio en una aldea marcada por el asesinato de niños encontrados sin dientes.

Mientras un agente federal investiga los crímenes (Gerardo Trejoluna) despierta una fuerza mística, mitad persona, mitad bestia, que impone una justicia que no responde a las leyes humanas. La cinta está hablada en español y lengua tének.

“El nahual es una figura icónica de la cultura mexicana, todos lo reconocemos, pero aquí debía ser algo relacionado con la cultura tének, con los animales, sobre todo con la parte femenina, y aquí se decidió fusionar al guajolote con la mujer porque se debía tener algo maternal y además es una criatura ya vieja”, abunda.

Para alguna escena, lejos de apoyarse en efectos visuales, se recurrió a un puppet al estilo tradicional que se popularizó con Yoda de la primera entrega de Star Wars, a finales de los 70.

El traje flexible fue hecho para una actriz que mide más de 1.80 metros de estatura. Foto: WIZ ESTUDIOS
El traje flexible fue hecho para una actriz que mide más de 1.80 metros de estatura. Foto: WIZ ESTUDIOS

Leyendas al rescate

La propuesta del nahual se suma a una serie de películas mexicanas que, en el último lustro, han recurrido a personajes del folclor mexicano para contar historia de terror.

En los últimos cinco años llegaron Mal de ojo, sobre brujas que se quitan la piel para guardarla; Turno nocturno, acerca de la enfermera que se aparece en hospitales, y Un cuento de pescadores, con una sirena maldita que está en Pátzcuaro, Michoacán, la cuales remolcaron a 642 mil, 624 mil y 140 mil asistentes a salas, respectivamente.

“Hay una tendencia en el cine latinoamericano. Por ejemplo, en Ecuador hicieron algo con chamanes y es un acierto, porque a la gente le interesa descubrir historias de terror, fantasía y cercanas”, considera Edna Campos, directora de Macabro, el festival de cine de género.

Se requirió dar textura y color a la “piel” de la criatura. Foto: WIZ ESTUDIOS
Se requirió dar textura y color a la “piel” de la criatura. Foto: WIZ ESTUDIOS

“Aquí se produce mucho cine de terror de todo tipo. Para esta nueva edición se han inscrito 500 producciones, de los cuales son 10 largos y hay mucho folclor”, adelanta.

Otras criaturas mexicanas que han brincado al cine han sido las momias de Guanajuato en la cinta del mismo nombre y protagonizada por el luchador Mil Máscaras (1992), así como el Chupacabras, que en los 90 fue utilizado por Gilberto de Anda, al igual que la llorona en Kilómetro 31, en los primeros años de este siglo.

Y este año se espera llegue otra criatura con el largometraje Game over. El personaje, aunque no procedente del folclore, si es una creación mexicana pues se supone habita en un videojuego maldito.

Fueron más de 15 kilos de silicón para crear a la figura del nahual. Foto: WIZ ESTUDIOS
Fueron más de 15 kilos de silicón para crear a la figura del nahual. Foto: WIZ ESTUDIOS

“A pesar de tanta tecnología que se tiene, tanto en los pueblos como en las ciudades se siguen contando historias de estos entes y pues son personajes que para el cine funcionan”, opina Mauricio Matamoros, analista del cine de género en la revista Belcebú.

El ritual del nahual es un ejemplo, pues primero fue un corto llamado Tekenchu para el certamen de género Feratum en 2020, pero tras participar en más de 80 festivales del mundo y superado la docena de premios internacionales como en Inglaterra y República Checa, se decidió hacer filme.

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