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Drew Brees jugará su temporada 18, sin alguna intención de retirarse. A sus 39 años de edad, el quarterback disfruta como nunca los domingos, los entrenamientos y la vibra de los vestidores. Su tiempo se agota, pero se irá como uno de los mejores en la historia.
La derrota en la ronda divisional, ante Minnesota, en la última jugada, tumbó las aspiraciones de Nueva Orleans a un nuevo Super Bowl. La tacleada fallida de Marcus Williams fulminó el sueño de una de las fanaticadas más leales en la NFL.
Los Saints tienen los elementos para pelear en el Sur de la Nacional, una de las más parejas, con Carolina y Atlanta. Brees ya no tiene que utilizar tanto su brazo, a pesar de tener a Michael Thomas y Ted Ginn. Las mejores armas del veterano estarán por detrás de él, con un par de velocistas: Mark Ingram y Alvin Kamara.
Las jaquecas de Sean Payton —como se vio en la postemporada— están en la defensiva. Para eso estuvo el Draft, donde intercambió su primera selección del próximo año con los Packers.
Nueva Orleans le apostó a Marcus Davenport, un tackle defensi-vo egresado de la Universidad de San Antonio, una institución de bajo perfil.
Los duelos divisionales serán clave para Brees y compañía.
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