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Guadalupe, Nuevo León.— “Lo adiviné”, dice María Martínez envuelta en lágrimas, “sólo lo adiviné”.
No puede pronunciar más palabras, se abraza con sus padres. No para de llorar, como no para de llover en el estadio BBVA Bancomer. La celebración de Tigres en campo de Monterrey es corta. La gente de Rayados pide que la prensa se retire: “Mañana [hoy] habrá juego [varonil]... por favor”.
Mientras las de Tigres gritan y vuelven a gritan su título.
Nayeli Rangel lo toma con calma, como buena veterana: “Sabía que no me equivocaba al regresar a México. Esto es un triunfo para toda la Liga, para todas las mujeres. Estamos naciendo y hay que ver lo que se ha desatado”.
Las de Tigres respetan al rival... Nadie lanza ninguna consigna contra el vencido... Osvaldo Batocletti, técnico de las campeonas, es el primero en respetar: “Felicito a Tito [Héctor Becerra]. Hizo un gran trabajo. Pensábamos en acabarlo antes, pero así es el futbol. Fuimos justos ganadores”.
Alejandro Rodríguez, presidente de Tigres, aparece: “No importa dónde ganemos, lo importante es ganar”. Asegura que esto ayuda “a que todos respeten más la Liga. Estas chicas son profesionales, tienen sus becas, estudian”.
—¿Qué se ganaron con esto?
—Eso es interno.
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