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nació en 1996 en un suburbio de París, su padre es de la isla caribeña de Guadalupe.
A los 8 años de edad, ya estaba en la escuela juvenil del París Saint Germain.
En el PSG recuerdan que era muy competitivo, tanto que después de cada derrota lloraba. En una semifinal, cuando cayó un gol en contra de su equipo, comenzó a llorar en el campo, pero fue por la pelota al fondo de la portería, la puso en el medio del campo y cuando el árbitro pitó la reanudación dribló a todos los oponentes y anotó. Ese era Coman.
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A los 16 años debutó en el primer equipo del PSG. Pero como la mayoría de los jugadores franceses, buscan pronto la manera de salir, de crecer, de ganar fama, dinero, reconocimiento.
Se fue a la Juventus, no le fue muy bien. En el 2015 arribó a Alemania, al Bayern Munich.
Su carrera se vio manchada cuando estuvo involucrado en episodios de violencia doméstica, fue detenido, multado en Francia, castigado por el Bayern, que pidió más profesionalismo, más ser alemán, menos francés.
Y cinco años después, ese chico que lloraba en los campos del París Saint-Germain, que sacó su peor lado con el sexo femenino, ese chico, le dio la sexta orejona al Bayern Munich.
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