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Francisco Reyes
se levanta a las 5 de la mañana, para preparar sus cosas, sale a las 6, tres horas antes para llegar puntual al entrenamiento del Atlante , “por eso de las multas, porque son altas”. Todos los días de entreno, “si es por las mañanas”, sale con tres horas de anticipación.
Allá, por donde vive el defensa central azulgrana, en Tlanepantla de Baz , toma el Metrobús “que dice Tenayuca”, de ahí se va hasta la estación Hidalgo, “de ahí hasta el metro Taxqueña y antes funcionaba el Tren Ligero; ahora no, así que me salgo, tomo un pesero que se va por Tlalpan, me bajo en el Estadio Azteca, me cruzo, tomo otro que me deja cerca del Seminario Menor de Acoxpa”, donde entrenan los Potros de Hierro.
Así todos los días, así todas las semanas y los días de partido, “pues me toca más cerca, voy al estadio de la Ciudad de los Deportes , puro Metrobús”.
ENTÉRATE:
Hablamos de un jugador profesional en México, de la Liga de Expansión , del Atlante, el equipo del pueblo, salido del barrio.
Reyes
vive el sueño, juega “en lo que soñé desde chico, en un equipo de mucha tradición como es el Atlante”, pero aún no gana lo suficiente para hacerse de lujos, para comprarse un auto… “Pues no alcanza, pero siempre he andado así, no me hace falta, a veces los compañeros me dan aventón, ya habrá tiempo para todo eso, falta camino por recorrer”.
El largo trayecto de Reyes se hizo famoso cuando un aficionado de los Potros, lo reconoció cuando salía de un juego e iba de regreso a bordo del Metrobús, “se me acercó, me preguntó si jugaba con Atlante, iba con el uniforme, con el pants del equipo, y le dije que sí… Me tomó una fotografía, él era aficionado, se abrió su chamarra y traía su camiseta. Me tenía que bajar a la siguiente estación... Qué lindo fue”.

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