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Las palabras de aquel doctor propinaron a Daniel Jacobs más dolor que todos los rivales que había tenido sobre el cuadrilátero.
Era mayo de 2011 y el neoyorquino venía de derrotar con mucha facilidad (nocaut en el primer round) a su compatriota Robert Kliewer en Houston. Parecía emprender la carrera para recuperar el cinturón mediano de la OMB, pero el especialista médico tenía la respuesta a ese cansancio extremo que sentía desde meses atrás: padecía osteosarcoma, que no es más que cáncer en los huesos.
Jacobs
, quien enfrentará a Saúl Álvarez para unificar los cetros medianos del Consejo Mundial (CMB), Asociación Mundial (AMB) y Federación Internacional (FIB), ganó la pelea de su vida.
El Hombre Milagro
, como lo apodan después de lo vivido, aceptó un agresivo tratamiento en el Hospital Presbiteriano de Nueva York. No podía ser de otra manera. Así ha sido su vida: arrojada.
Tras 19 meses marcados por estudios médicos, tratamientos, quimioterapias y un indomable deseo de volver al cuadrilátero, Jacobs reapareció el 20 de octubre de 2012, con un relampagueante nocaut sobre Josh Lutheran en el primer asalto.
De ese tamaño era el hambre de Daniel , quien reinició su carrera remasterizado, con la fortaleza que otorga haber derrotado a un rival que casi siempre es letal.
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