Toda realeza se acompaña de distintos protocolos de seguridad, diplomacia y hasta por los gustos o necesidades de cada uno de sus integrantes y el caso de la Reina Isabel II de Inglaterra no fue la excepción.
Durante sus dos visitas a México, EL UNIVERSAL dio seguimiento a su estancia por los estados que realizó la jerarca inglesa y logró plasmar solo una parte de los procedimientos reales que se siguieron en aquellas ocasiones.
La primera de las visitas inició el 24 de febrero de 1975 y fue por 6 días, periodo en que estuvo en la Ciudad de México, Guanajuato y Oaxaca, entre otros sitios, junto con su esposo Felipe de Edimburgo.
En esa ocasión México firmó dos convenios con el gobierno de Gran Bretaña para establecer cooperación técnica y cultural entre ambas naciones. La gira terminó con los monarcas en el puerto de Veracruz a bordo del barco Britannia para dirigirse rumbo a Belice.
En sus viajes la Reina de Inglaterra siempre llevaba 10 mil botellas de agua de soda, latería y se hacía acompañar de su propio cocinero y peinadora y siempre había al menos dos damas que la asistían.
Estilo y seguridad en todo lugar
En cuanto a su estilo para vestir y peinar, la reina siempre fue un referente. Sus diseños eran comentados en los medios de comunicación y tema de conversación entre la socialité. Sus accesorios más distintivos fueron sus sombreros, los que se dice ella misma diseñaba.
Era común que en sus giras mundiales llevara siempre en sus maletas pantalones, faldas, vestidos y algún atuendo acorde al clima del lugar que visitara.
El portar colores llamativos fue una de sus características especiales, aunque también gustaba de los tonos pastel.
Durante la primera visita, los integrantes del Estado Mayor se encargaron de organizar el protocolo de seguridad de tan distinguida visitante, así como el servicio en general que se le brindaría, situación que los obligaba a estar presentes de forma discreta en cada sitio donde se presentaba la pareja real.
Fuente
Hemeroteca de EL UNIVERSAL