La comodidad y satisfacción de los pasajeros fueron posibles tras un largo proceso de evolución, a la par del crecimiento de la red vial del país

En los años setenta circulaba una fauna muy peculiar por las calles de la ciudad; los transportes conocidos como cocodrilos, ballenas, orugas, cotorras o delfines eran los encargados de movilizar a millones de personas. Distinguidos entre sí por sus formas y colores, estos predecesores del transporte público marcaron a toda una generación