Un anciano se arrojó a un ojo de agua que se encuentra a un lado de su parcela; bomberos y policías intentan recuperar el cadáver, sin embargo el acceso al cenote es estrecho y dificulta las diligencias

"Nunca fue mi intención lesionar a alguien. Soy un pecador en necesidad de perdón y misericordia", escribió el sacerdote Virgilio Elizondo en una nota póstuma dada a conocer por el abogado de la víctima