Los brazos levantados son más fuertes que las columnas destruidas. El eco de los corazones impulsan una infatigable jornada en donde todos somos uno, rodeados de confianza.

Soy una mujer que tuvo la experiencia de vivir el sismo de 1985, al empezar a ver los vídeos que rápidamente se empezaron a compartir en las redes, supe que tenia que hacer algo más de lo que pude hacer en el 85.