El Presidente llamó a su tiradora de tarot y la gorda mujer en su túnica de arcoíris tiró sobre el escritorio del despacho presidencial las barajas, todas con el envés a la vista...

Cuando ella, vestida de vaqueros y camiseta blancos, la trenza negra cayendo sobre su hombro izquierdo, se adelantó al micrófono, un silencio descendió sobre el país entero