Indignante y desesperanzador es que AMLO haya apostado por la reforma judicial, sin esforzarse más por cumplir con la promesa de dar con el paradero de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y procurar justicia para ellos y sus familiares.

Esta reforma judicial destruye un sistema de contrapesos que impedían la concentración de poder en el titular del Poder Ejecutivo. A partir de ahora éste tiene eliminada la última aduana que impedía la consumación de abusos.