
La Sonora Matancera llegó a México a inicios de 1960, exiliada por decisión del director Rogelio Martínez. En la capital mexicana se enamoró de María de la Luz Domínguez, quien era promotora de una agencia de viajes y con quien tuvo a una hija, Celia Caridad Liz Martínez Domínguez












