
El panteón civil de Dolores es el más grande de la capital y uno de los más antiguos que existen; en su interior resguarda la Rotonda de las Personas Ilustres. Hoy los sepultureros de este sitio consideran que su trabajo es como cualquier otro, antes, en 1925, era “la vida más triste y dolorosa”. En aquel año a los muertos se les dejaba orear una noche para evitar enterrar a vivos.












