
Encaminado con los ideales de progreso, Porfirio Díaz mandó edificar el nuevo Hospicio de Pobres en las afueras de la ciudad. El palacio que se inauguró en 1905, y existió hasta los años 60, representó un cobijo para niños desamparados, como el señor Raúl, quien da testimonio de los años que vivió ahí en la década de los 50. Ahora, el predio del hospicio es una primaria, un centro de salud y el cuartel de Guardias Presidenciales












