
La calle del Centro que pasó de ser una vía desolada a una de las más importantes de la capital por su comercio y cercanía al Zócalo.

La calle del Centro que pasó de ser una vía desolada a una de las más importantes de la capital por su comercio y cercanía al Zócalo.

El nombre de las calles de la Ciudad de México pueden parecer comunes, pero muchas de ellas tienen una gran historia. Ese es el caso de Dulce Olivia, una calle en Coyoacán, donde se esconde una historia de amor platónico entre dos grandes del cine.

En los años treinta se colocó un robot monumental en las calles del Centro Histórico. La enorme figura no sólo llamó la atención de los ciudadanos, sino también de diversos artistas visuales que años más tarde lo recordaron en sus creaciones.

Cada vez menos niños ocupan la calle como su patio de juegos. Muchos de los más jóvenes no conocen el juego del bote pateado, ni mucho menos dominan el tiro de “uñita” de las canicas.

El material radiactivo que se expandió tras el accidente en la central nuclear de Chernobyl, provocó miles de muertos, afectaciones físicas y mentales en la población, así como daños ambientales.

Durante varias décadas, el Pasaje Comercial El Parián fue un mercado tradicional mexicano, sobresaliendo por la originalidad de su edificio. Hoy es sede de lujosas tiendas de la colonia Roma.

En el centro de la ciudad de México existen varios relojes públicos que aún se escuchan tocar desde hace más de 100 años, hoy hacemos un recuento de cuatro de estos, que se distinguen de los demás por marcar las horas y los minutos con el tañer de sus campanas.

Antes de ser una lujosa residencia oficial, la casa de los presidentes fue un rancho en los límites de la ciudad. Además, el nombre fue por el lugar donde el expresidente Lázaro Cárdenas y su esposa Amalia Solórzano se vieron por primera vez.

Hace dos décadas fue la última emisión del programa de televisión que conducía Raúl Velasco en Televisa y que lanzó a la fama a varias estrellas de la música mexicana y que fue el puente para dar a conocer a gran variedad de artistas extranjeros.

En 1976 sólo un candidato a la Presidencia de la República fue reconocido: José López Portillo, del PRI. Los demás partidos no postularon a nadie o no eran oficialmente reconocidos. En esos comicios nadie compitió contra el partido en el poder.