Pase lo que pase en este país, la militarización no se detiene. Todo acontecimiento, sin importar su nivel de gravedad, cae “como anillo al dedo” al gobierno para que continúe militarizando la seguridad pública, o cualquier otra actividad que debería ser civil.

¿Visitó a los familiares de los 28 jóvenes masacrados en el centro de rehabilitación en Guanajuato?, ¿platicó con las familias de los siete policías asesinados de Colima?, ¿atendió las peticiones de los colectivos de familiares de los miles de desaparecidos en Jalisco? O, en su caso, ¿se reunió con los gabinetes de seguridad locales para proponer estrategias en la materia? La respuesta es no. Por supuesto se entiende que no haya reuniones masivas, pero siempre hay manera de realizar encuentros c