Aquí tenemos nuestros Orlando todos los días, pero parece que nos gusta el terror. O ya nos acostumbramos. Es más fácil culpar al gobierno. ¡Qué miedo enfrentarse a los malos!

En el PRI les ganó la prepotencia, la mezquindad, la avaricia, el “todo lo puedo, porque todo lo soy ”. Al nuevo PRI le ganó el viejo, el PRI de siempre

La historia del secuestro de Alan Pulido es muy complicada de comprar. Para colmo, el hecho de que este suceso se diera, con exactitud temeraria, siete días antes de la elección para gobernador, alimenta aún más las sospechas