¿Será que la salida de Nieto obedece, en realidad, a una estrategia por debilitar a las autoridades electorales y dar pie a que se pueda operar de la manera más sucia posible?

Queda claro que se respetará la liturgia del partido, es el derecho de toda organización elegir como le venga en gana a sus candidatos, es la esencia de la libertad de manifestación. Y, ahí, Peña Nieto se juega todo, se juega la historia...

Ahora les toca a los senadores, en uno de los momentos políticos más álgidos del país, ponerse de acuerdo y echar avante una Fiscalía General de la Nación que urge, ya no hay fiscal carnal que les estorbe, ¿cuál será el pretexto?

¿Cuándo se debe matar a una persona con la fuerza letal del Estado?, ¿cuando está a punto de matar a un elemento?, ¿cuando está a “nada” de arrojar a un custodio por la azotea?, ¿qué califica esa “nada” de manera más objetiva?