Al cumplir sus primeros tres años, la comunicación del gobierno del presidente Peña Nieto parece quedar al margen del prolongado anacronismo dominante por décadas, por el que los gobiernos entrantes descalificaron —o destruyeron— la imagen de sus antecesores

Es tan estrecha la conexión entre algunas dinámicas originadas en los medios y el desarrollo de sentimientos, proyectos, liderazgos y movimientos populistas y antiestablishment, que la Enciclopedia de la International Communication Association (ICA) ha adoptado ya el concepto de Mediated populism

David Rowe, el autor de Deporte, cultura y medios: la revoltosa Trinidad señala que los arrumacos entre medios y deportes se llegaron a considerar como “un partido realizado en el cielo”, aunque sus relaciones se volvieron “propensas a alguna discordancia” sobre el poder —es un tema de poder